Esta mañana he tenido ocasión de asistir a una representación de los títeres de la Tía Norica, en el moderno Teatro que lleva su nombre –antiguo Teatro Cómico-, con motivo de la celebración del XXX Festival Internacional del Títere Ciudad de Cádiz, que se celebrará del 30 de mayo al 2 de junio. Me lo he pasado en grande escuchando el guión del “Sainete de la Tía Norica”, con diálogos muy divertidos y actualizados. La sala estaba llena de familias con niños. La obra duró exactamente una hora y se representó en el llamado “escenario abreviado”, es decir, un decorado cerrado más pequeño y ambientado dentro del amplio escenario del Teatro.

Eduardo Bablé, uno de los actores-manipuladores de las marionetas, hizo una breve introducción al principio de la obra, explicando la historia de los títeres gaditanos de cuyas representaciones se tiene noticia en 1790. Gracias a sus textos y diálogos,  los títeres de la Tía Norica servían como medio de comunicación para propagar las noticias de la ciudad entre el público asistente. Las marionetas –denominadas de percha gaditana por su especial técnica- están protegidas como bien de interés etnológico; por ello, los títeres originales se encuentran expuestos en el Museo de Cádiz.

La compañía de títeres desaparece en 1959, refundándose en 1984 por la familia Bablé, fabricándose réplicas de las marionetas originales para las representaciones teatrales. La Compañía posee la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y los títeres son conocidos fuera de nuestras fronteras.

La Tía Norica es el nombre de una de las obras representadas por la antigua compañía de títeres gaditanos, que por su gran popularidad pasó a llamarse de este modo ya en la moderna formación. El Sainete de la Tía Norica, hoy representado, tiene un libreto de 1920, escrito por Martínez Couto. El texto está ya algo desfasado en el tiempo, por lo que, manteniendo el guión central, se han actualizado y “gaditanizado” los diálogos para su mejor comprensión.

Hay que subrayar que las técnicas utilizadas para manipular estos títeres son las mismas que se usaban en su primitiva época. De ahí el gran interés y originalidad de estas marionetas gaditanas.

Otras obras representadas por la Compañía de Títeres de la Tía Norica son El Auto de Navidad y el Retablo de Maese Pérez. Ésta última pieza tuve ocasión de verla hace algunos años en el Teatro Falla y fue realmente inolvidable.

Animo a gaditanos y visitantes a que asistan a una de estas representaciones de títeres de la Tía Norica, pues son una divertida visión de la realidad social de la época, totalmente extrapolable a nuestros tiempos. Junto a la tia Norica, Batillo (su sobrino-nieto) es un personaje infantil disparatado e irreverente que hace las delicias del espectador.

Estos títeres forman parte de la historia de Cádiz.