Julio Basulto es dietista-nutricionista y ha sido profesor asociado en la Universidad Rovira i Virgilio. Creó en 2002 el Grupo de Estudio, Revisión y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN); esta entidad es referencia para profesionales particulares, industria y administración, en relación sobre los alimentos y su efecto sobre la salud. Es autor de varios libros. Hoy traemos el último: “Se me hace bola”, cuando no comen como queremos que coman (Editorial debolsillo).

Estoy leyendo esta obra –que me parece de lo más acertada y entretenida- para entender las claves de la educación alimenticia de nuestros niños. Y quiero referirme de entre sus páginas a una larga lista de alimentos (¿?) que -según Julio Basulto- no deberían estar en nuestra cocina habitualmente por ser poco saludables, a pesar de que se encuentran frecuentemente en nuestros supermercados y al alcance de los más pequeños. Ahí van:

Anillas fritas de maíz, aperitivos fritos con sabor a queso, barquillos, barritas de chocolate tipo Kinder, batido de cacao, batido de fresa ecológico, Donuts de azúcar o chocolate, galletas, bizcocho, bizcocho relleno de crema, bloque helado de turrón (o vainilla, nata, chocolate, etc.), bollo, cacahuetes tostados y grajeados con chocolate (para que nos entendamos, Conquitos), cakes, cañas rellenas, caramelos de miel, cereales de desayuno, chocolate, conos fritos, conos helados, copa de chocolate y nata, cortezas de cerdo, cortezas de trigo, crema catalana, crema de cacao con avellana, cruasán normal, delicias de fruta, dulce de leche, ensaimada, flan de huevo, flan de vainilla, galletas, galletitas saladas, ganchitos, gelatina azucarada, gofres, gominolas, grageas de chocolate, hojaldres, horchata, lazos, leche condensada, magdalena, mermelada, mini biscuit, morro frito, mousse, naranja helada, nata montada, natilla, ositos de goma, palmeritas, palomitas, pastas de té, patatas chips, pestiños, piruletas, polvorones, postres cremosos, refrescos azucarados o edulcorados, regaliz, roscos, ruedas de patatas, sobaos, surtido integral, tarrina helada con nueces, tarta, té helado, tocino de cielo, tortas de aceite, yogur griego, zumo con fibra dietética y antioxidante, zumos en general….

¡Madre mía! Después de que estos productos son calificados por Basulto como poco aconsejables, habrá que pensar que se debe a que todos ellos aportan calorías vacías, es decir, pocos nutrientes en relación a otras sustancias perjudiciales para la salud. Confieso que de ellos solo mantengo en casa las tortas de aceite (Inés Rosales), que son mi debilidad para las meriendas, y que por cierto, contienen aceite de oliva virgen extra. No sé si éstas estarían autorizadas por el autor.

En conclusión, y en consonancia con la “lista de Basulto”, está claro que cada vez llegan más productos innecesarios a nuestras despensas, que solo sirven para picar entre horas sin ofrecer nada bueno a cambio. Eso sí, todos son archiconocidos gracias a la publicidad existente en tv, tiendas, centros comerciales y toda clase de supermercados. El público infantil los adora. Pero son bastante peligrosos si se toman asiduamente. Hay que tenerlo en cuenta si queremos prevenir la obesidad. En cualquier caso, son productos que no sirven para comer propiamente dicho, como serían las verduras, legumbres, carnes, pescados o frutas frescas….

Seguiré con el libro de Julio Basulto. Está de lo más interesante.