Ayer lunes tuve la oportunidad de coordinar una especie de mesa redonda. Fue en el Colegio Argantonio de Cádiz, para su Aula de Mayores, que dirige la profesora, escritora e historiadora Hilda Martín. Me había pedido que les hablara de gastronomía, y yo escogí algunos temas relacionados con la misma, eso sí, partiendo de nuestra cocina casera. Además de los miembros del Aula de Mayores, asistió una representante del AMPA del colegio.

Comencé hablando de la evolución reciente de nuestra cocina, paralela a los tiempos, las costumbres, y, sobre todo, a la ausencia de la mujer en casa, debido a su incorporación al mundo del trabajo. También repasé el fenómeno de la afición por la comida rápida, precocinada, en detrimento de nuestra cocina saludable por ser de fabricación propia, también llamada mediterránea.

Todo me llevó a plantear la pérdida del contacto con los alimentos, con el consiguiente empobrecimiento cultural. Los tiempos han ido cambiando para peor en esta cuestión.

No obstante, comenté que cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor, pues los adelantos tecnológicos actuales en el proceso de fabricación de los alimentos han mejorado su calidad (por ejemplo con el aceite); y los medios de conservación, que antes eran inexistentes, han permitido aumentar la durabilidad y salubridad de los productos.

Tras estas reflexiones, dí algunas pinceladas sobre nuestra gastronomía, la de la provincia de Cádiz, con alimentos de primera división, así como sus productos estrella.

Más que de ilustrar, se trataba de crear inquietudes sobre el mundo de la cocina y la gastronomía, lo que fue bastante fácil, pues los integrantes del grupo eran personas muy informadas.

Tengo que contar que todos los asistentes participaron en esta mesa redonda, exponiendo sus experiencias, anotando algunos datos y mostrando gran interés por el tema.

Bueno, ha sido una agradable experiencia. Gracias a Hilda Martín por darme esta oportunidad.