Ayer martes me pasé el dia en la Feria del Libro de Sevilla. Por la mañana, firmando mi recetario y por la tarde no quise perderme la presentación de “Las Crónicas de Cádiz”, escrito por Hilda Martín, historiadora gaditana y profesora de secundaria, especializada en el Doce. Estaba prevista la presencia de Juan José Téllez, director del Centro Andaluz de las Letras pero no fue posible, aunque sí envió su texto para ser leído en el acto por Joaquín López, Director de la Feria. Sí pudo estar arropando a Hilda el periodista y subdirector del Grupo Joly, Juan Manual Marqués. Es la segunda presentación de las Crónicas de Cádiz a la que asisto, y sin embargo me ha sabido a nuevo, tal es la creatividad y riqueza literaria de nuestra excelente escritora e investigadora gaditana.

El texto de Téllez introductorio de la obra de Martín, se refirió al rigor histórico de la obra, que en su metodología sigue el camino inverso al proceso normal de la novela histórica: primero se investiga y luego se escribe. Las “Crónicas de Cádiz” son un gran homenaje al periodismo, en formato de folletín decimonónico. pues sus fuentes son los periódicos de la época. Antes cultivaron este género dedicándolo a Cádiz doceañista los autores Pérez Galdón, Ramón Solís, Pérez Reverte y Jesús Maeso. Todos ellos han descrito un Cádiz asediado que no pasó hambre, que conoció la prensa como propaganda, y que disfrutó de la moda de influencia francesa, con una guerra que condicionó la economía.

Juan M. Marqués, intervino en el acto comentando que el libro reivindica el periodismo real, reflejo de la opinión pública, que con el nombre de crónica alude a una especialidad periodística algo olvidada.

Hilda Martín, la autora, contó cómo se gestó la obra. Ella no pretendía escribir una novela, solo se dedicó a la búsqueda de datos para publicar semanalmente en el Diario de Cádiz un folletín escrito en primera persona por un personaje imaginario, pero luego el trabajo se hizo realidad en la novela, describiendo el Cádiz del asedio.

«Las Crónicas de Cádiz» describe campos quemados, haciendas abandonadas, víctimas y verdugos de la guerra en uno de los episodios más duros de nuestra historia reciente, con análisis de la realidad, de la vida doméstica. La prensa es la divulgadora del conocimiento y gran fuente de información para los historiadores, en un Cádiz amenazado y sitiado.

Casi siete años de investigación a varias horas diarias han llevado conseguir material para esta obra, que se desarrolla entre los años 1800-1814, y que extrae información de tres periódicos de la época como son el Diario Mercantil, las Noticias Fidedignas de la Isla de León y El Conciso. Si bien la novela está escrita con gran rigor, no es exactamente una novela histórica, sino una crónica periodística.

A las preguntas de Juan Manuel Marqués, Hilda comentó por ejemplo, como se han creado mitos y tópicos sobre Andalucía, a través de los viajeros extranjeros que la han conocido. Es cierto que en Cádiz durante el asedio se vivía bien, con toda clase de alimentos, tiendas de moda, bares y teatros, mientras que por ejemplo en ciudades cercanas como Sevilla la miseria era continua.

La autora sí aclaró que la Constitución de 1812 no era democrática como se ha llegado a decir; no incluyó a la mujer, ni se ocupó de la división de poderes ni de la esclavitud. Sí reguló la instrucción pública y la libertad de prensa. En Cádiz se publicaban entonces 35 periódicos, con 100 imprentas y 200 tiendas de zapatos de moda.

Hilda Martín acabó su presentación con una lectura de un fragmento de su libro, en un capítulo dedicado a Sevilla. Al cerrar el volumen, aludió a la magia que desprende el libro ya convertido en obra literaria, camino de las librerías.

Las Crónicas de Cádiz ha sido publicado por la Editorial Mayi y es una excelente edición con abundante infografía.