El llamado Rincón Gastronómico de la plaza de abastos central de Cádiz está que se sale. A los excelentes puestos que funcionan en los alrededores de la zona del Arco de Garaicoechea se les ha unido hace poco uno dedicado a la mejor cocina típica cordobesa, el que lleva el número 3. La Tapería de Lula es su nombre, regentado por Luis García y Lourdes Gil (ella es Lula). Nuestro mercado empieza a ser “internacional”, gaditanamente hablando.

En sus blancas paredes están escritos todos los pueblos de la provincia cordobesa: Hornachuelos, Pozoblanco, Montilla, Puente Genil….recordando así que las localidades de una misma unión administrativa lo son por algo más que la proximidad. La decoración del puesto –muy apropiada- da sensación de luminosidad y de buen gusto. Y el trato de la pareja es exquisito, porque son unos enamorados de la buena cocina.

Ya en sus vitrinas y bandejas exponen productos tan excelentes como aceites de la tierra (de los mejores), montaditos de tortilla con mayonesa de leche y pimientos fritos, flamenquines, guisos variados, así como una empanada super fina de cuyos ingredientes no me acuerdo –vds. Perdonen- pero que tuve la suerte de probar en mi última visita.

Pero el artículo más vistoso y solicitado es sin duda el salmorejo clásico cordobés. Doy fe de que he visto pasar por La Tapería de Lula a muchos turistas de pantalón corto, camisa de cuadros por fuera y sandalias, pidiendo tan rica emulsión tomatera. Es una suerte contar con este tipo de negocios tan especializados en nuestro mercado. En La Tapería de Lula se hace todo: la masa, los rellenos, los salmorejos….

Todo el mundo quiere comparar ahora el mercado de Cádiz con otros mercados españoles que cuentan con una amplia oferta de productos gourmet. Pero muy pocos de esos mercados acogen dos líneas tan distintas como son los puestos de la compra diaria tradicionales por un lado, y los que ofrecen artículos de gastronomía especializada. Eso sí ocurre en este antiguo mercado gaditano: que uno puede comprar de todo para su alimentación y su cocina diaria, al tiempo que puede llevar o degustar otras delicatessen como vinos, ibéricos, comida japonesa, quesos de importación, cervezas internacionales, etc…

Solo me queda aconsejar una parada en la Tapería de Lula, tanto para degustar in situ como para llevar a casa, como hicimos la semana pasada con el salmorejo, que me solucionó el primer plato del almuerzo.

Dado el éxito obtenido por estos puestos de gastronomía especializada, está claro que hay que seguir reportajeando estos pequeños pero magníficos negocios que están poniendo en valor nuestra plaza de abastos más histórica, y aportando el señorío de los buenos profesionales como Luis y Lourdes.

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