Mi amigo y bloguero Manuel Casal, me envia este eficaz y cuidado texto en relación con el recetario que acabo de publicar gracias a la Fundación Cajasol, y cuyos beneficios servirán para el proyecto Cocinando tu Futuro. Éste enseña a cocinar a personas inmigrantes (o españoles) que deseen trabajar en el servicio doméstico. Aquí dejo sus exquisitas reflexiones. Gracias, Manuel.

«Las relaciones entre la cocina y la mujer han sido siempre, al menos en nuestro país, piramidales. El mundo de la alta restauración, por ejemplo, está poblado por hombres, con la notable excepción de Carme Ruscalleda -la única mujer en el en el mundo con 5 estrellas Michelin, 3 por su restaurante Sant Paul, de Barcelona, y 2 más por el que tiene con el mismo nombre en Tokio-, y de Elena Arzak, hasta hace poco Mejor cocinera del mundo según en el concurso del año pasado organizado por la firma Veuve Clicquot.

En un escalón más bajo de ese vértice piramidal encontramos un pequeño grupo de grandes profesionales, con un futuro cada vez más halagüeño, dentro del que cabe citar a las alicantinas Susi Díaz (La Finca, en Elche), Carmen Vélez (La Sirena, en Petrel) y María José Sanromán (Monastrell, Alicante), a las gallegas Toñi Vicente, en Vigo, y Beatriz Sotelo, en A coruña, y a la mallorquina Macarena de Castro (El Jardín, Mallorca). En este racimo de cocineras de prestigio no podemos olvidarnos de Celia Jiménez, la primera mujer andaluza en conseguir una estrella Michelín, que oficia ahora en el Restaurante Bodegas Campos y que, a la vez, es la Directora Técnica de la Cátedra de Gastronomía de Andalucía, con sede en Córdoba.

Todas estas mujeres dedicadas a la cocina, que atesoran mucha calidad y mucho futuro, ocultan, sin embargo, a ese ingente número de buenas y sacrificadas profesionales que pueblan la mayoría de bares y restaurantes del país. Y ocultan también a lo que encontramos en la inmensa mayoría de hogares, en donde las amas de casa realizan con una dignidad y una sabiduría inmensas la tarea de alimentar a la familia y de hacerlo de manera que su labor resulte sana y placentera. Ellas son la base, la inmensa base de la pirámide culinaria española.

Quizás, dentro del mundo gastronómico, en el aspecto en el que las mujeres hayan aparecido con claridad como las más ilustres representantes haya sido en el de la creación de libros de cocina. Recordamos los grandes clásicos de la literatura gastronómica española, como La enciclopedia culinaria. La cocina completa, de la marquesa de Parabere; o el Manual clásico de cocina. El recetario, escrito por Ana María Herrera, publicado por primera vez en 1950 y conocido ampliamente por ‘el libro de la Sección Femenina’, pues con él enseñaban a cocinar durante el franquismo a las mujeres cuando hacían el servicio social; y, por sólo citar uno más, ¿quien no ha usado o, al menos, conocido, el célebre 1080 recetas de cocina, redactado por Simone Ortega. Estos y alguno más han salido de manos femeninas y han servido para que muchas personas aprendiéramos a cocinar en España.

Ahora sale a la luz un nuevo libro de recetas escrito por una mujer que intenta a diario, desde su blog Come en casa (www.comeencasa.net), desde los medios de comunicación y desde la enseñanza, que aprendamos a comer, que aprendamos a hacerlo bien y que aprendamos a cocinar. Se trata de Los lunes, lentejas, publicado recientemente por la Fundación Cajasol.

Es un libro inicialmente diseñado para la formación de las empleadas de hogar, sobre todo de origen extranjero, que buscan su inserción laboral, pero que puede serle útil a cualquiera que quiera conocer la cocina básica española y que desee lograr una alimentación equilibrada y, a la vez, variada, especialmente a toda esa base piramidal de la sociedad española encargada de la importantísima tarea de preparar cada día la comida. La salud y el placer gastronómico son los ejes sobre los que se vertebra este libro tan útil como sencillo. Para que el favor sea completo, la autora incluye dos menús semanales para aliviar la pesadez de la pregunta habitual sobre lo que vamos a comer mañana. ¿Qué puede aprender a cocinar el lector con este libro? Pues cosas tan ricas como, por ejemplo, un Arroz rápido con verduras, unas Fabes con calabaza, un buen Gazpacho andaluz, unas Pechugas de pavo con pasas y piñones, un Salmón al horno con v erduras o un Bizcocho de yogur.

El libro no se calla nada. No oculta ingredientes ni hace que nos perdamos en el proceso de elaboración del plato. Es sencillo, claro, busca la eficacia y contiene, además de una fotografía de cada uno de los platos elaborados, una buena colección de consejos y trucos muy útiles en la cocina.

Puede encontrarse en numerosas librerías, al precio -casi simbólico- de 7 euros».

Manuel Casal.