“Ideas para cambiar el mundo” como subtítulo. Un millón de sueños, se llamaba la conferencia a la que asistimos el jueves pasado en la sede del Instituto Andaluz de Tecnología, en la Isla de La Cartuja, en Sevilla, con el auditorio lleno de representantes del mundo empresarial. El ponente, Francisco Pérez Valencia, pintor y empresario, director ejecutivo de La Universidad Emocional, una entidad que dirige sus esfuerzos a la humanización de las empresas, con varios pilares filosóficos para motivar y fundamentar, y que Pérez Valencia enumeró: el capital humano, la gestión del talento, la gestión de la emoción y el fracaso como escuela de aprendizaje.

El capital humano: centrándose en el valor del potencial del individuo ante los proyectos, el conferenciante habló de la importancia del comienzo y del final. En el aula del colegio están los futuros presidentes del gobierno. Hay que perder el miedo a expresar, el pudor, el temor y la reserva, y pedir ayuda a los demás sobre cómo nos ven….en ese momento el talento sale solo, pero hay que acortar distancias, evitando que haya personas rezagadas del grupo. Hay que hacer de las empresas lugares sin incomodidades. Se necesitan líderes para crear esperanza.

El talento: Es necesario escuchar a la gente. Todos tenemos un lado brillante, cegador, maravilloso (alguien me espera). Empezando por el estudiante, que debe soñar, dar ideas, pues la imaginación es una forma de vivir. Pero urge un cambio de sistema educativo para hacer preguntas. La universidad no debe ser fábrica de trabajadores. Talento para ver el talento. Dedicación para ver el lado brillante de la gente. Y transgredir siempre. No certezas o evidencias, sino fracasos, equivocaciones, para encontrar a un niño creativo. Crear un mundo a nuestra medida, sin complejos, con locos.

La emoción: o educación emocional. La vida a grandes sorbos, parándose un poco.  Invertir en la familia humana… muchos para formar uno. Las mejores historias son las más cotidianas, las más cercanas. Saber vivir, que se nos está olvidando….el entusiasmo es fundamental, y hay que entrenarse, hay que pelear por no hacernos viejos. Sueños continuos…optimismo contagioso. Hay que pedir ideas a los demás para llegar a dónde sea y generar fascinación.

El fracaso: elegir el fracaso como alternativa. ¿Qué haríamos si no tuviéramos miedo?… hacedores de cosas y constructores de sueños. Con un estado natural fracasando, para ver lo que ya no quiero hacer. Y por eso se intentará ver otras alternativas. Así empezaremos a ganarnos el respeto, dando lo mejor, con lealtad a la vida, haciendo el trabajo.

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La Universidad Emocional tiene ya tres años de vida. Cuenta con tres canales de actuación: Formación para universitarios (cursos). Consultoría (auditoría creativa) y Vivero creativo (humanización por ejemplo). Todo ello con productos a la carta para salir de la crisis, trabajando con palabras y con personas. El mundo está lleno de talentos y la perseverancia es lo mejor. Hay que jugar con el mundo real. La Universidad Emocional cree firmemente que los fracasos individuales reincidentes en una empresa demuestran la voluntad de levantarse y comenzar de nuevo, de liderar un nuevo proyecto.

Francisco Pérez Valencia es pintor y museógrafo y doctor por la Universidad de Sevilla. Ha sido responsable de la colección permanente de la obra pictórica de la caja de ahorros Cajasol. Actualmente imparte clases en universidades españolas y latinoamericanas, como director de la Universidad Emocional, un proyecto de innovación en la gestión empresarial. Su objetivo: que las personas trabajen a gusto en sus empresas.

 

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