La imagen es del mercado de Huelva. La tomé ayer sábado y me pareció muy positiva. Un puesto de pescado anuncia en un cartel que atiende los deseos del cliente -que para eso paga y no discute el precio- y le prepara la pieza según sus indicaciones (frito, cocido, asado, plancha o a la sal). El comprador se va contentísimo porque ya tiene hecha la mitad del trabajo, no ensuciará tanto su cocina y no olerá peor su basura con las tripas del pescado: cortar, desescamar o quitar la piel, y además hecho por las manos de un experto. Hace unos pocos años muy pocos pescaderos accedían a limpiar y trocear el pescado en la venta. Sí era muy común en los grandes centros comerciales el corte al gusto en el pescado, tal vez porque entre otras cosas los puestos tenían varios empleados y eso les permitía cierta dedicación y tiempo para atender al cliente.

Afortunadamente, hoy los minoristas de nuestros mercados de abastos se van especializando cada vez más en la atención al público, y están ampliando sus servicios en las ventas. Algunos de ellos incluso dan recomendaciones sobre cómo preparar el producto, facilitando recetas, ingredientes o información sobre la calidad y la variedad del mismo. En esas condiciones, se produce la mejor venta, la más completa.

Aun recuerdo cuando años atrás compré en el mercado de abastos de Cádiz una pescada –de unos dos kilos más o menos- y le pedí al pescadero que me la preparara en lomos, con el fin de hacer un pastel con ella. Como yo no era clienta habitual de este señor, me dijo que eso no era cosa suya, y a mí se me quedó cara de tonta, pensando en cómo resolvería el despiece de la pescada, dadas mi escasa destreza con los cuchillos y la falta de herramientas apropiadas en casa. Debería haber anulado la compra en ese mismo momento –pensé-, pero no fui capaz. Con esto quiero decir que tampoco es tan difícil atender al cliente en algo tan elemental como prepararle un pescado según pide, para que así pueda cocinarlo mejor. Es cuestión de ponerse y adaptarse a las necesidades del comprador, que seguro que lo agradecerá y a cambio se fidelizará.

Factores como la calidad, la información, la transparencia, y sobre todo el servicio a la medida, están mejorando la profesionalidad y el nivel comercial de nuestros mercados. Pero estos son factores que hay que estudiar, analizar y poner en práctica en las ventas diarias. Operaciones como envasar al vacío porciones más pequeñas de queso o deshuesar piezas de carne, suponen una facilidad para el comprador en sus tareas organizativas en cocina y nevera.

El puesto del mercado de Huelva sin duda es todo un ejemplo, porque entre otras cosas, estos servicios hay que publicitarlos para general conocimiento, com en este cartel.