Este es un post de puertas abiertas, y por eso hemos salido nosotras, las fiambreras de la cocina (imprescindibles) que como podrán comprobar en este caso, somos todo un ejemplo de orden, organización y funcionalidad. En nuestro grupo se incluyen algunos termos y otros cacharros auxiliares de plástico, que por no tener afiliación definida son acogidos por nuestro grupo. No me dirán que no somos famosas….hace unos años solo trabajábamos para la playa y para algún dia de campo campero. Hoy participamos en todas las actividades rutinarias y excepcionales de toda cocina que se precie. No queremos que nos digan tuppers, somos las fiambreras de siempre, sin tonterías.

Sí es cierto que nuestros materiales no son los mismos; aparte de cristal, plástico, silicona y otros de un solo uso, también nos hacen de acero inoxidable, aunque ya menos. Pero no hay que olvidar que lo ideal es que podamos soportar la paliza del lavavajillas y del microondas, para ser reutilizadas enseguida. Nosotras siempre valoramos la calidad de lo bien hecho, para que dure muchos años y sigamos siendo herméticas, silenciosas, discretas….

Para contener comidas que van a ser congeladas in situ, refrigeradas en la nevera, transportadas al centro de trabajo, divididas en raciones justas, facilitadas al niño que acaba de independizarse, etc., para todo ello hay pruebas de nuestras muchas vocaciones como profesionales de la mejor conservación.

Pero también somos testigos del dia a dia de la vida: ayudamos al estudiante inexperto en cocina, visitamos al enfermo en el hospital con el caldito, y llevamos alivio al divorciado que aún no se ha hecho a la idea de lo que es, o reservamos la ración del que no ha podido venir a comer, pero que siempre se le espera. Últimamente también llevamos el consuelo y el aliento gastronómico desde el comedor social al domicilio de la familia desesperada por la crisis. Y siempre tenemos a alguien pendiente de nuestra carga.

En suma: nosotras las fiambreras somos una de las herramientas más activas del mundo de la cocina. Por ello somos de diferentes formas (de acuerdo con el producto a contener) y tamaños (según las raciones a guardar). Estamos orgullosas de nuestro trabajo y nuestra dedicación, y tenemos muy claro que cada dia se nos aprecia más.

Y una advertencia: cuidado con las personas que no nos devuelven. Eso no vale. En muchas ocasiones nos quedamos por ahí perdidas, sin retornar a nuestro antiguo hogar. Hay que devolver lo prestado.

Y otra más: la importancia de sabernos ordenar en los muebles de cocina, por tamaños y formas, de modo que se aprovechen al máximo los huecos, y no tengamos peligro de caernos y de escondernos.

Y como consejo: cuídennos. Las fiambreras somos accesorios muy útiles. Deben lavarnos con agua tibia en el lavavajillas, y luego colocarnos bien en las estanterías, procurando no perder nuestras tapaderas. De ese modo siempre estaremos preparadas para el trabajo.

Resumiendo: somos unos pobres cacharros de plástico pero tenemos la suerte y el honor de codearnos con la gente en sus momentos más valiosos, más solidarios y más compartidos. En la pobreza, riqueza, salud y enfermedad, y en la crisis mucho más.

Por cierto: según informa la revista Ocu-Compra Maestra, en 2011 se puso en marcha una iniciativa consistente en repartir envases o tuppers entre la población para que los lleven a la tienda al comprar pescado, carne o embutidos. Ya son 30 municipios los que han secundado esta costumbre. Con este sistema se ahorran papel y miles de bolsas. Además, los consumidores solo tienen que introducir los envases en el frigorífico. Se calcula que cada mes se realizan unas 25.000 compras con un recipiente reutilizable. Un gran ejemplo.

Nota: las fiambreras pertenecen a mi hermana, todo un ejemplo de orden en la cocina y en la casa.