Ya sabemos que la berenjena chupa mucho aceite. Y con nuestra preocupación de cocinar con el mínimo aceite posible, recomendamos esta receta que es de lo más ligera. Y además, está riquísima. La hizo mi compañera de equipo Rocio, para el proyecto Cocinando Tu Futuro, que enseña a cocinar a chicas extranjeras que quieren trabajar en el servicio doméstico.

INGREDIENTES: 2 Cebollas picadas, 2 o 3 dientes de ajo, 1 vasito de vino blanco, 500 gr de carne picada de ternera, 150/200 gr.de tomate frito (casero), orégano, canela, perejil, menta fresca, sal, pimienta y 3 berenjenas, y por supuesto un buen aceite de oliva.

Para la bechamel: 50 gr. de mantequilla (3 cucharadas más o menos), 50 gr.de harina (3 cucharadas), 1/2 litro de leche, un poco de pimienta, nuez moscada y sal, y queso rallado para gratinar (parmesano mejor).

Elaboración: se ponen a pochar las cebollas y los ajos muy picaditos; se añade la carne, se frie bien hasta que cambie de color y quede suelta, moviéndola bastante;  se le añade el vino, las especias y la sal, se mueve para que se integren estos ingredientes y se le echa el tomate, dejando cocer todo esto unos 30 minutos aproximadamente o hasta que la carne esté tierna.

Mientras, encendemos el horno y lo calentamos a 200/210 grados, cortamos las berenjenas a lo largo en láminas no muy gordas como de 1/2 cm. y se van colocando en la bandeja del horno, se meten en el horno y se dejan que se cuezan durante 15 o 20 minutos. También se podrían freir, pero cogerán mucho aceite y van a resultar más pesadas.

Para la bechamel, se pone en un cazo la mantequilla a fuego no muy fuerte para que no fria, cuando esté derretida se mueve con una varilla y se le añade la harina sin dejar de mover, se le dan varias vueltas para que se tueste la harina, sin dejar de mover se le añade la leche, la sal, la pimienta y la nuez moscada y se sigue removiendo hasta que veamos que empieza a espesar.

Por último, en la fuente de horno se va alternando una capa de láminas de berenjenas y otra del sofrito con la carne, se le echa la bechamel, se espolvorea el queso rallado y se mete en el horno para gratinar unos cinco-diez minutos.

A la carne se le puede poner pimienta, tomillo, romero, nuez moscada y canela y según la autora de la receta, el resultado es increíble. Lo que sí está claro es que esta musaka es muy digestiva, además de estar buenísima.