Ahí está, impecable, aunque un poco soso el pobre. Transmite la independencia compartida en la mesa familiar o superficialmente social, pero también la soledad inevitable. Sabe que cuando se pierde el sentido de lo que nos alimenta de verdad, de lo que nos hace crecer, tenemos que reinventarnos de nuevo.

El plato vacío es también una gran opción para el porvenir. Está limpio, preparado para recibir, para ser útil, para hacer su trabajo de contener y presentar y para ser colocado en una mesa junto a otros elementos de reparto. Los platos vacíos son nuestra esperanza. Pero también son la imagen del hambre, de la imprevisión, del olvido o de la dejadez de quien no ha querido cocinar (lo peor de todo). Su ración potencial le justifica siempre, le consagra. Este plato, hoy desocupado, alguna vez se sentirá indigno aceptando comida precocinada. Y alguna vez también será “plato sin papeles”. Hoy ha hablado para nosotros.

¡Eh, oiga!, ¿qué hace fuera del escurreplatos?

No es por mi culpa, que conste. La cosa está chunga y no encuentro trabajo. De hecho estoy cogiendo polvo de estar en la misma postura, con el riesgo de romperme el lomo en cualquier momento….Soy de marca, por cierto. Y me compraron a mitad de precio en la Semana Fantástica esa….pero soy resultón.

¿Y lleva mucho tiempo parado?

Es que en la cocina de España las cosas van de regular a peor….y aunque me planto y presiono, ná de ná. No hay manera de mojar. Solo salen liantes por doquier. Pero pocos se ponen a arreglar las cosas en serio. No me gustaría ser plato roto, la verdad.

Eso es porque se habrá peleado usted con algún mantel, servilleta o cubierto. Sea sincero….

Bueno, hemos tenido algunas diferencias….pero como soy de vocación puramente currante, sin ideología partidista o pamplinosa, pues así me veo. He llegado a la conclusión de que el que más trabaja solo consigue que le den más trabajo. Y llegada la crisis, pues ya ni eso. A esperar.

¿Muchos años de profesión?

Los suficientes.  He conocido de refilón el mundo de vivir a lo justito, de los nuevos ricos, del consumismo, de lo artificial, de la nevera vacía y del comedor social. He visto de casi todo. Pero me alivio pensando que por más que me fabriquen con nuevos diseños sigo siendo importante, muy importante.

¿Y lo mejor de su curriculum?

Por supuesto mi experiencia en los buenos revueltos, lasañas, pistos de verduras… vamos, es que ésa es mi especialidad. ¿Se imagina como luzco con una buena tortilla de patatas recién hecha?. Tengo muchos motivos para presumir. Pero sigo siendo muy llano.

¿Ha pensado en dedicarse a otra cosa?

Tendría que reciclarme y no es tan fácil. De momento, soy testigo de todo esto, de esta época complicada. De momento miro, huelo, siento y añoro….pero espero, confío y me ilusiono. Tarde o temprano vendrán a por mí. Y yo estaré aquí, a pie de encimera….