Viendo la imagen parece que el plato se sale ¿verdad?. Hoy lo hemos comido en el almuerzo y ha gustado por unanimidad. El choco es de verdad, es decir, del golfo de Cádiz. La salsa pesto la tenía comprada desde hace tiempo en una tienda ecológica cuyo nombre no recuerdo, envasada en un pequeño tarro de cristal. El resultado fue una maravilla. Por eso lo cuento aquí.

Ingredientes: Un choco de 1 kg más o menos, ¼ kg de guisantes frescos, 2 cebollas medianas-grandes, medio vaso de manzanilla, 100 ml de salsa pesto, un puñadito de especias de algas marinas, sal y aceite de oliva virgen extra.

Limpiamos el choco (lo ideal es que lo haya limpiado nuestro pescadero) y lo troceamos pequeñito. Ponemos a pochar las cebollas picadas y las pasamos por la batidora, y en una olla de hierro fundido (si la tenemos) ponemos el sofrito triturado a saltear los guisantes y la manzanilla unos diez minutos. A continuación ponemos el choco troceado y la salsa pesto y corregimos de sal. Por último, añadimos las especias de algas de Suralgae.

Dejamos todo unos treinta-cuarenta minutos hasta que el choco se ponga tierno.

Delicioso.