Un completísimo menú marroquí fue nuestro feliz almuerzo del pasado domingo en el bar restaurante Rayuela, en la calle Sopranis de Cádiz. Y digo feliz porque nos encantó y además nos resultó de lo más digestivo. El establecimiento tiene programadas unas degustaciones dedicadas a cocinas internacionales, de aquí al mes de abril. Lo siento, no conozco la cocina de Marruecos, más allá de algún pastel de carne y de sus famosos dulces, así que esta vez aprendimos mucho sobre su gastronomía. En la cocina, el chef Luis Alberto y la joven cocinera Marta. Dejo aquí la gran crónica de esta degustación que hizo en su blog el investigador gastronómico y amigo, Manuel Ruiz Torres.

Aunque la degustación de comida magrebí se llevó a cabo el dia anterior, el sábado, el domingo tuvimos la suerte de llegar a tiempo para disfrutar del desfile de tantos buenos platos, elaborados magníficamente y presentados del modo más adecuado.

La espuma de baba ganush (crema de berenjenas) nos gustó por su textura y sabor refrescante de verdura. Un buen entrante para preparar nuestro estómago, curioso por conocer nuevos sabores y presentaciones.

Siguió la mini brocheta de kefta con salsa de yogur, (albóndiga de ternera especiada), ya con un sabor más potente y atrevido, que nos encantó. Pero todo dentro de un orden gastronómico.

Y entonces apareció ella, la sopa harira, en un bol de barro, cubierta por el caldo abundante, obligándonos a fotografiarla dos veces para que aparecieran los garbanzos y el resto de legumbres. Nos pareció espectacular. El puchero árabe nos conquistó absolutamente.

Una pastella de mariscos Puerto Viejo (pasta filo) rellena de setas, gambas, merluza y verduras, puso el contrapunto sofisticado en los platos aparecidos. Nos gustó en forma y sabor.

Pero quedaba todavía el talline de pollo, almendras y pasas con couscous; tal vez el plato más conocido, pero que no pudimos acabar por motivos de capacidad estomacal. Y mira que lo sentí. Este plato representa realmente una comida completa. Me habría gustado disfrutarlo con más deseo, pero me fue imposible.

Y llegó en el mejor momento el té ya preparado en su punto, por lo que no tuvimos que añadirle nada. Nos sentó de maravilla, junto a los buenos pastelitos árabes de los que sí pudimos dar la mejor cuenta.

En resumen, un menú bien preparado y presentado, algo excesivo en cantidad a nuestro entender, pero que define perfectamente la rica gastronomía de Marruecos.

Una buena iniciativa la de Rayuela en organizar este tipo de degustaciones, diversificando su oferta habitual y creando expectación en la clientela. Su próxima degustación será el dia 23 de febrero, y estará dedicada a “la evolución de la cocina japonesa a la cocina nikkei”, un tema sin duda muy interesante, y está maridada con vinos de la Bodega Julián Chivite.

Espero poder disfrutar de alguna de las degustaciones que quedan.