La revista OCU Compra Maestra que ahora recibo mensualmente casa, dedica en su número de enero entre otros temas a la mantequilla. Grasa de leche y nata bien batida son sus materias primas, que antes se procesaban a mano en las famosas mantequerías. Hoy se hace con medios técnicos modernos. Según la revista, la mantequilla «perfecta” debe ser de color amarillento, uniforme, con densidad apreciable y un sabor agradable, junto a una textura suave que favorezca su fácil fusión en la boca.

Solo se considera mantequilla el producto con al menos un 82% de grasa láctea. El resto es agua, proteínas, lactosa, minerales y ácido láctico. De no cumplir esta proporción, simplemente no es mantequilla.  Por otro lado, a pesar de su elevado porcentaje graso, no debe descartarse del todo de nuestra dieta, por ser fuente de lípidos, colesterol, y vitaminas A y D. Se trata eso sí, de no abusar de ella. La mantequilla se presenta en clásicas tarrinas, latas y últimamente en otros formatos como botes para su mejor dosificación.

Afirma el reportaje que actualmente en España todas las marcas de mantequilla cumplen con la normativa legal para tener tal denominación. En cuanto a la calidad de los ingredientes, la marca Imperial supera el límite permitido de humedad, y Arias tradicional falla en el grado de acidez de la materia grasa (problemas de conservación). Curiosamente, es la marca preferida de mi infancia. En la degustación, sobresalen las mantequillas de las marcas Frico y Arias.

Eso sí, los precios de las mantequillas analizadas tienen grandes oscilaciones entre sí: van desde los 3,92 euros/kilo de Hacendado y los 13,65 euros de Imperial, ambas en la categoría de tradicionales. Los precios medios están en torno a los 7 euros el kilo. Se considera que la dureza no debe justificar un incremento en el precio. La lata de mantequilla Frico, en 500 g., es la de mayor calidad del estudio, con excelentes ingredientes, óptima conservación y la mejor valorada en degustación.

No obstante, se recuerda que es un alimento delicado; se estropea con facilidad (no así la margarina, que no es un producto tan natural). La mantequilla deberá estar siempre en la nevera, en envase sin deformaciones. Antes de utilizarse puede dejarse unos minutos fuera de la misma para su mejor consistencia. Es preferible que esté siempre en su envase original. Y en cuanto al consumo preferente, es importante respetar la fecha del mismo, pues se pone rancia con facilidad.

Y recordar que no todo es mantequilla. Concretamente, la margarina se elabora con grasas vegetales, emulsionantes, sal, colorante (betacaroteno), aromas y vitaminas, y no puede tener más de un 3% de grasa láctea, pero puede contener grasas animales. En internet circula alguna que otra información negativa sobre la margarina, un producto moderno y atípico, teniendo en cuenta las propiedades y el origen natural de la mantequilla de toda la vida.