Con 20 euros compras productos por 80, y al precio de coste, por lo que en realidad es como si hubieses adquirido 100. Hay tres supermercados en Sevilla –que yo sepa- en dónde los productos cuestan la cuarta parte. Uno en Triana (regentado por las Hijas de la Caridad), otro en el centro histórico (financiado exclusivamente por las Hermandades, que también atienden pagos de suministros, gafas y alquileres de muchas familias necesitadas) y el tercero en el Polígono San Pablo, regentado por las Hermanas Salesianas. En el de Triana y el del Polígono, intervienen también las Caritas de algunas Parroquias e incluso algunas ONGs. Los supermercados sociales son una gran idea, que nació hace unos 20 años, pero que hoy adquieren una importancia extraordinaria, debido a la crisis económica, que hace que necesiten comprar allí personas que fueron de la clase media, y hoy en situación de pobreza extrema.

Un carnet específico permite ser usuario de estos supermercados, facilitado en base a una determinada renta económica y teniendo en cuenta el número de miembros de la familia que lo solicita, todo ello bajo el estricto control de Cáritas. El local abre solo dos veces en semana –las tardes de miércoles y jueves-, y las compras tienen un tope máximo. De ahí que sea muy frecuente ver al público en este local tecleando sus calculadoras mientras selecciona sus artículos.

El supermercado social de Triana recibe donaciones de 11 Parroquias (a través de sus Cáritas), 6 Hermandades (ubicadas
en los barrios de Triana y de los Remedios-Tablada), 3 Organizaciones (vinculadas a la figura de San Vicente de Paul) y las propias Hijas de la Caridad quienes subvencionan a muchas familias (actualmente gestionan los fondos donados por la Fundación Cajasol y La Caixa). El economato está atendido por una treintena de voluntarios, coordinados por Francisco Ramírez, al frente de los cuales está Olga Montero, quien colabora en él desde su creación. Todos coinciden en que la mayor afluencia de usuarios se ha producido en los dos últimos años y sigue aumentando mensualmente. Se habla de que el número de compradores se han multiplicado por veinte en este periodo.

La gestión es exclusiva de las Hijas de la Caridad, a través de la Hermana Sirviente (actualmente Sor Carmen) y la Hermana Coordinadora (actualmente Sor Salud. Las cofradías de los barrios de Triana y Los Remedios subvencionan este  supermercado, que recibe además otras donaciones privadas.

Hace unos días tuvimos oportunidad de visitar este economato y de hablar con los numerosos voluntarios (en turnos de 10) que trabajan en la tienda. Y nuestra impresión fue de lo más positiva, al comprobar la calidad y variedad de los productos allí expuestos, como por ejemplo restos de artículos navideños, de primeras y conocidas marcas comerciales; todo ello contribuye a aliviar anímicamente las penurias de muchas personas acostumbradas a otros hábitos de consumo. Bastante tienen con su situación.

Allí encontramos legumbres, conservas, artículos de higiene, de alimentación infantil, pescados y carnes congeladas, lácteos, bebidas y buenos aceites, de los mejores fabricantes. Tres cajas con sus respectivos escáneres son atendidos por otros tantos voluntarios. Paredes y estanterías sin publicidad ni mensajes comerciales.

Aparte de alabar la obra que realizan las cofradías y hermandades sevillanas, que permiten que mucha gente pueda llevarse la compra mensual a casa por 20 euros, quisiera subrayar la labor que desarrollan los voluntarios en este supermercado social. Ellos se encargan incluso del aprovisionamiento, recogiendo la mercancía con sus vehículos propios, así como de la contabilidad, base de datos, recepción, altas, reposición de artículos, etc. . Como Ana, mujer de Paco, ambos voluntarios, que hace un seguimiento constante de la calidad y origen de los productos que entran en el supermercado, así como de la satisfacción de los compradores. De hecho, han eliminado de la oferta algunos de dudosas referencias.

La existencia de estos supermercados es muy conocida entre la sociedad sevillana, que aprecian la calidad y variedad de los artículos que pueden encontrarse en sus estanterías, y que irán a parar a la cesta de familias que se encuentran en una muy precaria situación económica, aunque provengan de la clase media e incluso de la actividad empresarial.

Se sabe igualmente que conseguir el carnet para acceder a estos economatos es objeto de duros requisitos, como una profunda investigación sobre la situación financiera del titular, cuyos datos se actualizan y renuevan cada pocos meses. Las entidades donantes autorizan carnets mensuales que van desde los 7 a los 30 euros (y 50 en casos muy excepcionales). A final de cada mes se generan las liquidaciones, dónde se detalla a cada entidad donante las familias e importes de las compras realizadas, con el desglose de los artículos que compran. Ello facilita el control de las donaciones y el estudio de las necesidades de las familias. Igualmente se controla que las familias compren una cantidad razonable de los artículos para evitar la posible picaresca de la venta posterior de los mismos (por ejemplo está limitada la compra de aceite a 6 litros por compra, 3 kilos de azúcar, 18 litros de leche….es decir, cantidades variadas y necesarias para un periodo mensual).

Pero poder comprar en estas tiendas añade dignidad a la vida diaria de muchas familias que de este modo pueden alimentarse y llevar una vida lo más parecido a la de antes de comenzar la crisis.

Proyectos como éstos, humanos, eficaces y bien organizados, nos hacen sentir orgullosos del apoyo social prestado por entidades y voluntariado a un sector de la población que desea subsistir con dignidad en estos tiempos difíciles. Y como siempre, el trabajo de los voluntarios es impagable.