Varias sobras en el frigorífico: zanahorias ya cortadas, pocas rodajas de buen chorizo, algunos ajos pelados, un resto de tomate frito casero en peligro de ser olvidado, y un dedito de fabes restantes en el tarro de la última compra. Había que hacer algo para el almuerzo. Las fabes son unas legumbres muy digestivas y ricas, aunque hay que dejarlas el dia antes en remojo, como todas, excepto las lentejas, que no lo necesitan. Bueno, este potaje para pobres salió riquísimo. Y tengo que contarlo.

Ingredientes: 250-300 gramos de fabes (no estoy muy segura de la cantidad exacta, pues no las pesé), un cacito de buen aceite de oliva virgen extra, 4 ajitos, media rebanada de pan de pueblo, 100 g de zanahorias, medio vasito de tomate frito casero, sal, un poco de comino, un litro de caldo de pollo casero (tenía congelado, el que guarda, halla), y una patata mediana.

Elaboración: dejar las fabes en remojo la noche anterior. Poner a cocerlas en agua fría con el caldo de pollo, laurel, una zanahoria entera y una cebolleta, durante una hora a fuego medio. Sofreir los ajitos pelados con el trozo de pan y cuando esté, apartándolo del fuego, añadir la cucharadita de pimentón, y majar todo esto en el mortero. Añadir esta mezcla a las fabes, junto con el tomate frito, el chorizo, la sal, la patata pelada  troceada y el comino. La verdura que utilizamos para la cocción debe tirarse.

Con todo esto, las fabes se dejan una media hora más a fuego suave, añadiendo agua fría si se necesitara.

Ya me diréis. Salieron tres platos justitos.