Queremos que coma lo que se le apetezca”,…pídalo y se lo serviremos siempre que sea en horario mercado” reza expresamente la carta. Casa Miguel está, desde sus inicios, vinculado estrechamente con el mercado de abastos de Huelva, que se abrió como mercado de El Carmen, en 1866, y a los dos años, su tía abuela, una señora de empaque llamada Manuela, fundó en la fachada exterior un pequeño bar de café y churros. Cuando el mercado se traslada en 2010 al barrio de Pescaderías, también lo hace Casa Miguel, modernizando y ampliando sus instalaciones, y siempre con el mismo horario de la plaza.

El nombre de Casa Miguel, con ocho personas trabajando en horario de mañana –además del jueves por la tarde, obliga a que su responsable sea uno más en la plantilla a pie de bar. El establecimiento es un auténtico reducto de lo que fue la Huelva en el siglo pasado, no solo por seguir conservando el nombre, sino también porque ayuda a conservar el valor de la gastronomía más típica de la capital choquera, junto a una zona totalmente nueva en edificios y trazados de calles, fuera del casco histórico de la ciudad.

Unido en espacio –ocupa una de las aceras del mercado- y en logística –todo lo que prepara procede del mercado-, Casa Miguel es un lugar interesante para visitar. Tiene un servicio rápido, amable, unas tapas tradicionales más que aceptables y con una materia prima más que fresca. En Casa Miguel no necesitan almacenar productos, pues es cuestión de encargar a la demanda a sus proveedores de la plaza, lo que da cierta garantía de la calidad de su materia prima.

Casa Miguel ofrece buenos desayunos incluyendo churros y chocolate. Al mediodía comienza con sus tortillas de patatas con cebollitas, su arroz choquero (gambas, chirlas y chocos, solo sábados), sus tortillitas de gambas (que se ven, que son de verdad), y sus albóndigas de chocos. Todos los días tienen guisos caseros, como garbanzos con bacalao, habas enzapatás y revueltos de gurumelos en temporada…es decir, Huelva en todo su sabor gastronómico más tradicional. Su excelente ubicación y su buen servicio hacen que el bar-restaurante esté capeando dignamente la crisis.

El establecimiento tiene previsto ampliar su horario actual, para aprovechar los mejores momentos del inicio del fin de semana, con pescados fritos y otras delicias de la tierra y del mar. Casa Miguel ofrece el vino por copas (Villalúa, Mioro, Barbadillo, manzanilla La Gitana y Zuleta, etc.)

Casa Miguel ha sido incluido en el grupo de restauradores HUELVA PROBOCA, una asociación de quince establecimientos que optarán por defender el estilo de la buena hostelería de Huelva, tanto tradicional como innovadora (como pudimos comprobar en nuestra visita al Acanthum). Es conveniente que la buena hostelería esté unida, y Huelva necesita aunar fuerzas en este sentido, para ofrecer todo lo bueno que tiene tanto dentro como fuera de sus fronteras locales, sin perder por ello su identidad.

Nosotros salimos muy contentos del Bar Casa Miguel. Eran más de las tres cuando nos levantábamos de la mesa, y empezaba a llegar para comer algún que otro detallista del mercado, que cierra a esa hora. La cerveza, la tapa o el guiso del mediodía en Casa Miguel tiene su encanto.