Lo dije el viernes en Facebook, como si el invento fuera mío. Nada mejor para entrar en calor que una buena sopa de ajo. Ése fue el entrante de nuestra cena de Nochevieja. Y escogí para servirla esta sopera inglesa, antigua, que no pertenece a mi vajilla clásica, sino que la compré en el bar gaditano de tapas LaCandela, en donde están a la venta todos los objetos expuestos. El artilugio es una reliquia y estuve detrás de ella desde que la ví por primera vez. Esto será una sopa de ajo, un plato baratito, pero con una sopera inglesa la sopa gana mucho.

En cuanto a la sopa de ajo en sí, la receta la encontré en un librito de recetas de cocina escrito por Almudena Grandes, titulado “La cocina de Inés”, perteneciente a su obra “Inés y la alegría”. El cuadernillo recoge unos pocos platos tradicionales del recetario particular de la escritora.

Ingredientes para 3 personas: 3 ajitos, 100 g de jamón serrano ibérico muy picado, 3-4 rebanadas de buen pan asentado, 1,25 litros de caldo, 3 huevos, una cucharada de pimentón dulce, aceite de oliva virgen extra, sal y un poquito de pimienta negra recién molida.

Por cierto, la autora insiste en que la norma de usar productos de buena calidad para conseguir el mejor plato, aquí se hace especialmente decisiva, por su poca elaboración. Es decir, un buen aceite de oliva, un buen jamón y un buen pimentón.

El libro dice más o menos:

“Se cubre el fondo de una cazuela con aceite de oliva virgen extra, en el que se saltean los dientes de ajo, fileteados pero no muy finos y el jamón picado, removiendo siempre con una cuchara de madera. Cuando los ajos estén dorados, se añaden las rebanadas de pan duro tostadas. Se les dan unas vueltas y se aparta la cazuela del fuego, para que se enfríe un poco, antes de espolvorear todo con el pimentón (fundamental). Cuando el pimentón esté bien mezclado con el resto de los ingredientes, se baja el fuego y se vuelve a poner la cazuela encima. Se rehoga todo durante unos minutos más, sin dejar de removerlo. A continuación, se agrega el líquido. Estas sopas se pueden hacer con agua, pero merece la pena aprovechar un buen caldo, por ejemplo de cocido, o hacer uno expresamente para la ocasión….”

Yo hice el caldo con alas de pollo, un hueso de jamón ibérico, un puerro, una cebolla, una zanahoria y tres ramas de apio, y con 1,5 litros de agua más o menos, dejándolo cocer una hora.

El caldo lo incorporamos al sofrito y se deja cocer todo junto, a fuego moderado, unos veinte minutos. Después, se le añade el pan tostado, y cuando vuelva a hervir, se rectifica de sal, se le pone la pimienta negra, y con mucho cuidado, uno o dos huevos por comensal, dejándose cuajar unos tres minutos.

Servir la sopa muy caliente….y todo eso sin perder el glamour.