El pasado jueves tuvimos la suerte de conocer la bodega más joven del marco de Jerez pero que guarda un material de gran calidad y antigüedad. Situada en el centro de la ciudad del caballo, las Bodegas Urium (de Mons Urium, en Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez), nos abrieron sus puertas y sus barriles en un encuentro informal con blogueros gastronómicos, empresarios del sector y amigos, despidiendo en una fiesta navideña el año 2012. Los excelentes anfitriones, Alonso y Rocío Ruiz, padre e hija respectivamente, ofrecieron sus extraordinarios vinos, junto a un ajo jerezano y una berza, a cargo de los empleados de la bodega.

Un espectacular fino en rama degustado a baja temperatura ha sido nuestra gran sorpresa enológica del año, con crianza biológica bajo velo de flor, refrescante, ligero y sabrosísimo. Nunca consumo vino fino, temo un dolor de cabeza. Pero en este caso, el alcohol pasó prácticamente desapercibido por el paladar. Está claro que hay una gran diferencia entre el vino de barril y el de la botella.

Lo mismo ocurrió con otros vinos que probamos: el oloroso, amontillado, pedro jiménez y palo cortado. Estamos hablando de grandes vinos, representativos de la  máxima calidad del marco de Jerez. Urium cuenta en sus bodegas con vinos VORS (Vinum Optimum Rare Signatum), o también “Very Old Rare Sherry”, que justifica su antiguedad de más de 30 años de crianza, según comunica su página web.

En la parte gastronómica pura y dura contamos con las aportaciones de la mayoría de los asistentes. Las componentes del Grupo Gastronómico El Almirez llevaron unos mantecados y roscos de vinos excelentes, todos de elaboración propia. Los blogueros Tubal pusieron sobre la mesa un atún en manteca. Yo solo pude aportar un bol de patatas aliñadas (de Sanlúcar, claro), que pronto se agotaron. Pudimos ver en directo la elaboración del ajo jerezano, si bien no fuimos capaces de probar la berza, habíamos llegado al límite.

La reunión fue amenizada musicalmente por un grupo de amigos venidos de Moguer (Huelva), lugar de origen de los propietarios de la bodega.

Os dejo más información sobre esta agradable jornada a las Bodegas Urium. Aunque la enología no es precisamente mi fuerte, soy capaz de distinguir un buen vino, si me gusta y me sienta bien. Los vinos de Urium son espectaculares. La jornada del jueves nos dejó un buen recuerdo. Al salir por la puerta de la bodega, ya en la calle, seguíamos llevando el aroma de esta bodega tan singular, donde Jerez habla tan maravillosamente. Es una suerte que la familia Ruiz haya recuperado este patrimonio enológico.

Cádiz Gusta, de Manolo Ruiz Torres.

¿Y de vinos qué?, de Guillermo Martínez de Villena

Blog Tubal, de Pilar Acuaviva y Juan Antonio Mena