¿Cómo se cata un cuento? Pues más o menos como un vino, analizando y degustando su aspecto, aroma y sabor. También se saca información de la bodega, -perdón del autor-, y de la crianza o fondo de la narración.

Pues venía yo de la  frutería con el carrito lleno de mandarinas, peras de agua y cebolletas frescas, cuando me dirigí a la librería Extra-Vagante, en la Alameda de Hércules en Sevilla, para asistir a una cata literaria organizada por Taller de Palabras, bajo el título “Hablemos de cuentos”.

El acto estaba dedicado al escritor israelí Etgar Keret, y es el tercero que organizan, tras los celebrados en honor a Clarice Lispector y a Ernest Hemingway. No conocía a Keret, pero hice bien en no buscar información en interné: uno debe ir a las catas sin conocer el producto, dispuesto a dejarse sorprender. Eso sí, nos recuerdan que en España tenemos dos autores de cuentos de referencia: José María Merino y Quim Monzó. Hay que conocer el mercado literario-vinícola.

En la fase visual: Etgar Keret es un autor curioso, divertido, auténtico best seller en Israel, su patria. Su obra ha sido traducida a 16 idiomas. Es guionista de cine y sus relatos han sido llevados a la gran pantalla a través de la animación (el film 9,99 dólares, por ejemplo). Dos libros fueron los escogidos para esta ocasión: La chica sobre la nevera y Hombre sin Cabeza. A primera vista, esta etiqueta literaria parece interesante.

Y en la fase olfativa: los cuentos extraídos de estos libros, son el vino en la copa de balón, en donde se van oxigenando los relatos, los textos que salen al exterior. El lector tiene que mirarlos, observarlos y presuponer sus misterios en estas pequeñas muestras. El título sirve de presentación a la marca…pero no lo es todo. Autor un poco cafre éste, grosero, incluso soez. Por ello se han seleccionado sus cuentos más refinados, o menos ordinarios.

La Fase gustativa: los cuentos ya están en boca…. Los sorbos de palabras van poco a poco saliendo tras haber entrado por ojos y oidos, penetrando directamente a la imaginación. Frases cortas que luego explosionan en la mente del auditorio, y que con el final asumen el retrogusto…Keret es un vino joven, es un autor joven, todavía no es un clásico, necesita algunos años más de barrica. Pero es descarado, espontáneo…las catas de sus cuentos lo descubren.

Notas de Cata: en todos los cuentos de Keret se nota un sentido del humor muy negro y extremista. Él no habla de Israel, sino de historias cotidianas. Tal vez por su juventud, se ha acostumbrado a vivir en una “burbuja” en Tel-Aviv, sin afectarle la violencia que le rodea.

Cuentos en los que la violencia se detiene con cuentos, en los que afloran sentimientos de supervivencia, dónde se advierte del límite de los juegos, del territorio, de las exigencias extremas de la pareja, y otras paranoias…. Como personas huecas, que representan tal vez la crisis, la persecución, las deudas, los desahucios, las locuras y otras claves de locura contemporánea.

Se encontraba en el grupo uno de los redactores de la revista Cultura, editado por la Fundación Tres Culturas, quien aludió al especial estilo de la comunicación en Israel, para nosotros sería de mala educación, en un país de 60 años de historia, en el que también se dan manifestaciones pacifistas… pero donde el filtro del servicio militar (de tres años de duración) actúa como fuerte adoctrinamiento para hombres y mujeres.

Hoy la fantasía tiene poca cabida en nuestra sociedad. Keret trata violencia y muerte en escritura cercana, de un modo divertido, a base de juegos. Los cuentos «catados» de Keret fueron entre otros: Búfalos, Mi novia está desnuda, Las personas huecas,  Romper el cerdito y Un afeitado finísimo.

Tras la cata, me pareció interesante seguir bebiendo -o leyendo- a este autor, por lo que compré el libro «La Chica sobre la nevera». Es que las catas están para descubrir si algo te gusta o no. 

“Hablemos de cuentos” es un ciclo de encuentros organizado por Taller de Palabras, que se propone acercar a los lectores a grandes maestros del relato breve, con una pretensión exclusivamente divulgativa y una dinámica participativa. Los encuentros del ciclo “Hablemos de cuentos” tendrán una periodicidad mensual, y se celebrarán en distintos puntos de Sevilla. Se trata de una actividad gratuita, pero es posible que en cada caso existan restricciones de asistencia por aforo limitado. ¡No olvides reservar tu plaza!