Lo del jueves fue una presentación de lujo y elegancia gaditanos, tal como se merecen autora y libro. “Las Crónicas de Cádiz. Diario inédito de un relator apócrifo”, es un documento histórico novelado, narrado en primera persona por un periodista imaginario que pudo ser real, -Diego de Ustáriz- destinado como corresponsal del Semanario Patriótico de Madrid, para informar de los sucesos de la guerra de la independencia y el asedio a Cádiz por las tropas francesas. El Oratorio de San Felipe acogió el acto, interviniendo la editora, Ana María Mayi; el pedagogo y compañero José Manuel Hesle; el director de Diario de Cádiz, Rafael Navas; y el catedrático de historia contemporánea y prologuista Alberto Ramos Santana. La presentación fue organizada por el Consorcio del Bicentenario de la Constitución de 1812.

Las Crónicas de Cádiz ya fueron publicadas en capítulos semanales a lo largo de 100 entregas en Diario de Cádiz. Recuerdo que siempre dejaba la doble página de Hilda para el sofá en la sobremesa, para poder saborear sin prisa las aventuras y los peligros, pero también las impresiones y opiniones de Diego de Ustariz; y si alguna vez no me alcanzaba el tiempo durante el dia, almacenaba los ejemplares del Diario en espera de encontrar ocasión para su lectura. Es un placer tener ahora el libro en casa. Con el relato del protagonista recordamos no solo la historia del Cádiz doceañista durante el asedio, sino también un personaje que desde el periodismo se convierte en héroe por su ética, su espíritu crítico, su honestidad y sus ideales, así como su avanzada ideología. Ustáriz fue un reportero adelantado a su tiempo. Su voz es la voz de altura que hoy echamos de menos en el periodismo empresarial.

Hilda Martín reconstruye los acontecimientos históricos con todo el rigor que le da su profesión, en formato de crónicas, y en lugares concretos, aportando documentación cartográfica de la época. Ella no quiso escribir novela, solo investigación, pero “la literatura envolvió a la historia”, declara. Y para ello utiliza a tope las fuentes periodísticas del siglo XIX, la mejor divulgación, con datos y referencias, no solo de hechos recientes, pero siempre contrastando la información.

Diego de Ustáriz viaja, investiga, se mueve, ama, participa en la vida cotidiana del Cádiz de las Cortes, narra, observa y expone los ideales que mueren con las esperanzas, todo ello en un tiempo de guerra. Pero también describe la historia social y cultural de tertulias o tabernas, en una ciudad peculiar. El narrador se convierte también en depositario del caudal de su pueblo, de la mentira y del olvido, de los perdedores, marginados y olvidados. La historia debe contarse con todos los hombres, independientemente de su rango.

Las Crónicas de Cádiz es un libro para comprender cómo éramos hace doscientos años, pero también para entender la grandeza de la autocrítica y la compasión reflexiva ante los fallos políticos, que luego fueron desastres humanos. El diario escrito en la ficción por Diego de Ustáriz está hoy más vivo que nunca. Hilda Martín lo ha sabido reflejar con total fidelidad, la del periodismo más leal.

Enhorabuena a Hilda Martín. Cuando supe que publicaría un libro con las Crónicas, dejé de conservar los Diarios de Cádiz. Estas crónicas se merecen ser custodiadas en un buen libro con letras en papel, porque ya son parte de la historia de Cádiz.