Para quien tiene que cuidar de personas mayores o de niños con problemas intestinales, éste es un plato imprescindible en el menú. Recuerdo que en la guardería de mi hijo raro era el dia en que no había que prepararlo especialmente para algún niño con diarrea. La pescada en blanco es ligera, sabrosa, nutritiva y además entona el cuerpo y corrige problemas digestivos. Hay que saber hacerla, procurando que esté tan rica como el que hacían nuestras madres.

Ingredientes para 2 platos: dos rodajas de pescadilla (lo más fresca posible), la cabeza del pescado (previamente preparada y limpia por el pescadero, que de eso sabe mucho), un tomate, una cebolla, un pimiento (verde o rojo), una patata mediana, laurel, perejil (opcional), aceite de oliva virgen extra y sal.

Ponemos en una olla o cacerola grande 1,5 litros de agua a calentar. Pelamos el tomate y  la cebolla (trocear o no es opcional), pelamos y troceamos la patata, y añadimos todos estos ingredientes junto con la cabeza del pescado, el laurel, y el cacito de aceite a la olla. Dejamos cocer unos veinte minutos a fuego medio.

Pasado este tiempo, añadimos las dos rodajas de pescada o pescadilla, y dejamos que cuezan unos seis ó siete minutos, corrigiendo de sal.

Sacamos en un plato con un poco de caldo una rodaja del pescado con algo de los ingredientes (tomate, cebolla y patata).  Ése sería el plato que se le ofrecería a un niño o a una  persona mayor que tuvieran problemas intestinales. Así lo han estado haciendo durante mucho tiempo nuestras madres.

Con el caldo sobrante –una vez colado- podamos hacer una sopa con fideos o arroz, o bien congelarlo para otra ocasión.

La cabeza del pescado le da muchísimo sabor y alimento. Pero también podemos hacer el pescado en blanco con rosada o filetes de pescada congelados. Personalmente prefiero el pescado fresco por olor y sabor.

Gracias a Pilar Diaz por habernos recordado esta receta tan antigua y tan buena.