Ha sido por todo lo alto, con la asistencia del blog Comeencasa como testigo, o sea, al más alto nivel institucional. Desde luego, yo no merezco menos, porque después de una obrita de tres pares de narices, que ha durado el plazo previsto, he acabado hecha una superestrella, totalmente renovada, rejuvenecida, sin arrugas ni defectos en la pared superficial y en mi interior, con los mayores adelantos técnicos de la cocina familiar del mundo mundial. Estoy que me salgo. Hasta brindaron por mí con uno de los mejores vinos del momento, el tinto Samaruco, de Bodegas Luis Pérez, servidas con aireador. Dos botellas cayeron. Se habrán dado cuenta de mi estilo…

Después de mi paro forzoso pero transitorio, he regresado al mercado de trabajo. La verdad es que estoy muy contenta de trabajar para Nati y Juan, porque saben usarme con sentido común, y además, sus hijos comen estupendamente los platos de cuchareo. Con ellos disfruto muchísimo. Pero ahora, con mi nueva imagen les daré mucho más juego. ¡No me dirán que no estoy preciosa!. El arreglito me ha convertido en una cocina nueva, más dinámica, hasta tengo más luz que antes…¡menudo subidón quillo!

Y luego, me han puesto todos los electrodomésticos nuevos: vitrocerámica, nevera, campana extractora vanguardista y unos muebles chulísimos con interiores preparadísimos. ¡Y los cazoleteros son la leche!. De este modo, mi apariencia será la de una habitación totalmente organizada, con todos los tiestos quitados de en medio…el sueño de la mayoría de los cocineros.

Pero es que las instalaciones no se quedan atrás: electricidad con dos enchufes en cada toma, unos spots monísimos en el techo, cambio de las tomas de agua, un suelo de colores suaves y losetas grandes, nuevos azulejos en las paredes, y, para rematar, una mesita que rodea un pilar situado en medio, que ofrece grandes posibilidades para las comidas, y que seguro, va a ser la envidia de todo el barrio.

Da gusto trabajar con gente que valora tanto su cocina, que sabe hacer las cosas bien, y que convive conmigo como uno más de la familia. Me encanta acompañar a sus hijos en desayunos, almuerzos, meriendas y cenas. Esto último es mi máxima ilusión, estar bien considerada.

Bueno, para darles envidia, solo contarles que los anfitriones prepararon en mi estreno oficial algunas tapitas como chacina ibérica (incluyendo jamón mismo), pimientos del piquillo rellenos de melva,  queso fresco con anchoas, y una riquísima tortilla de patatas con cebolla, que quedaba espectacular sobre mi encimera de última generación. Un evento inolvidable sin duda.

Y para terminar mi crónica, solo rogarles que cuiden, mimen y organicen su cocina, y, si se lo pueden permitir, renuévenla de vez en cuando, que merece la pena por imagen, funcionalidad y servicio.

Hoy estoy orgullosa de ser una cocina reinventada.