Menos mal que las fotos salieron bien. Sería imperdonable que éstas no transmitieran la belleza hecha tapas en la cocina de Real 210, situado en la calle Amargura de Puerto Real (Cádiz), junto a la urbanización Marina de la Bahía. El artífice, Mauro Barreiro es Estrella Michelín, desde su paso por el restaurante malagueño Skina. El establecimiento de tapas Real 210 está a punto de cumplir un año desde su apertura en la villa puertorrealeña.

El amplio local cuenta con sala principal, salón interior para 20 personas (Nautilus) y una espaciosa terraza mirando a un parque infantil, que controla además a los compradores a pie del cercano Mercadona, todos vecinos de la zona. Nosotros elegimos la luz de la terraza para tapear y no nos arrepentimos. Estábamos encantados.

He aquí el desfile de tapas que probamos: comenzamos con un salmorejo de bella ejecución y color que recibe el aceite al final (el mejor aceite), con trozos de regañás y pan frito en virutas, exquisito. Continuamos con la ensaladilla (tenemos obsesión  por probarlas todas, en todos los sitios), y nos encantó: además de la textura clásica de toda ensaladilla que se precie, ésta tenía un sabor más intenso que la hacía inolvidable, porque llevaba salsa teriyaqui, a mi parecer en la proporción adecuada para seguir siendo ensaladilla y para tener algo distinto, junto con zanahoria y cebollino….

A continuación, un pastel de mero (pero del auténtico, no sucedáneos), que llevaba salsa alioli,  mostaza verde y amarillo entre otros…., resultó una tapa de lo más exquisita. Entre tanto, hicimos los halagos al pan calentito, presentado en envases de mimbre, el buen pan no se merece menos.

Continuando con nuestras obsesiones, encargamos también las croquetas del puchero, a ver si aquí encontrábamos algún fallo; pues nada, además de sorprendernos por fuera, por dentro estaban fantásticas, muy jugosas y con su buena salsa de tomate por encima,. Y quedaba el arroz con carabineros, hecho con mis algas favoritas –la lechuga de mar y la salicornia- , con una técnica excelente.

Y no pude negarme a probar algún postre, que decidimos fuera una tarta de manzana. Por primera vez en mucho tiempo disfruté de la esencia de la manzana, en lugar de la masa de la base, ya que el grosor de esta tarta es mínimo, centrándose en el sabor protagonista. Un placer de tarta. Completamos el tapeo con un sorbete de limón con toque de granadina.

El resto de la puesta en escena, con cubiertos modernos, el pan bien presentado y exquisitez en el servicio del té, hacen a Real 210 un establecimiento que cumple las expectativas de todo buen tapeador, o tapatólogo, como dice Pepe Monforte.

Mi marido y yo tuvimos allí una buena experiencia gastronómica a base de compartir tapas y almorzando magníficamente, con muy buena relación calidad/precio. Y que conste, que no experimentamos otras creaciones más originales y sorprendentes del establecimiento, que reservaremos para otra ocasión en la que vayamos en grupo. Real 210, con su Chef Mauro Barreiro, viene a enriquecer y dar prestigio a la oferta gastronómica de Puerto Real, convirtiendo el tapeo en un verdadero arte de vista y sabor.