Tras la experiencia como jurado de la fiesta de Tosantos en 2011, este año vuelvo a ser vulgar clienta de carrito y falda vaquera en los mercados de abastos de Cádiz, los sábados por la mañana. Por ello, por haber sido juez y parte contratante de este maravilloso mundo, pudimos asistir a la cena organizada por la Asociación de Comerciantes de Mercados de Cádiz (ASODEMER), y que se celebró el pasado sábado. En el acto tuvo lugar también la entrega de premios del concurso de Tosantos 2012, que en esta ocasión –dedicado al Bicentenario de la Constitución- se ha caracterizado por un mayor número de puestos participantes, sobre todo en el mercado Central. Mi gratitud a María Luisa Ucero, gerente de ASODEMER.

Esta cena de fraternidad de los detallistas de los mercados gaditanos –que al parecer ha ido perdiendo fuelle en los últimos años- es, como ocurre en todos los gremios, un motivo de encuentro e identidad de unos comerciantes unidos por una misma actividad, clientela, penurias y éxitos, y todos bajo el techo de unas instalaciones que eran y son de propiedad municipal, por lo que sus costes de explotación son más económicos que si abrieran un local por su cuenta. Los mercados de abastos son un servicio fundamental para los ciudadanos, al poner a su disposición los productos más frescos, cercanos y al mejor precio.

Pero los tiempos cambian, evolucionan inevitablemente, y las grandes y medianas ciudades han visto nacer nuevos formatos comerciales como los hipermercados, que además de productos de alimentación y complementos, ofrecen ocio a la familia, que compra unida. Y otro factor fundamental ha sido el que la mujer se haya puesto a trabajar fuera de casa; ella, antes principal compradora de los mercados, ahora apenas tiene tiempo libre para visitarlos. Por todo ello, los mercados no están hoy dia en su mejor momento. Pero tendrán que reiventarse.

Y volviendo al tema de la cena anual de los detallistas, me gustaría incidir en la importancia de la unión de los comerciantes como corporación. Durante mucho tiempo ha sido normal que éstos aprendieran y recibieran su oficio de manos de sus padres y familiares, pero hoy son muchos los que se han estrenado como vendedores sin un relevo generacional. Creo que para estas  incorporaciones se hace fundamental su integración en la cultura corporativa y profesional de los mercados. En realidad, eso ocurre en todos los gremios, y yo misma lo he vivido al cambiar de sector laboral, obligándome a aprender una nueva cultura corporativa, para sentirme parte de ese grupo. Los detallistas necesitan estar unidos para defender sus intereses y avanzar en una misma dirección, garantizando su propio futuro, sobre todo ahora que el mercado verá renovada y modernizada su oferta. El pasado sábado en los discursos se tocaron temas como las tasas municipales, las obras de mejora, y la importancia de las zonas que rodean el mercado, pero lo fundamental a mi entender, es que los detallistas sientan la unión como colectivo.

El concurso de Tosantos es en Cádiz un buen indicador del interés y amor que los comerciantes de los mercados ponen en su trabajo. Si los autores no escribieran sus ocurrentes coplas para el pueblo, el carnaval no sería lo que es. Si los comerciantes no dedicaran su tiempo, talento e imaginación en exornar los puestos en los que trabajan, la fiesta se perdería. Carnaval y Tosantos son distintivos gaditanos que dependen de la voluntad y trabajo de los artistas, y hay que procurar que no se pierdan.

Nota: la cena, a cargo del Catering El Faro, exquisita. Y los nombres de las distintas mesas, de lo más original, según la imagen de arriba.

Más información en el blog Tubal. y Noticiero Culinario.