Está claro que a mayores ingresos, menor porcentaje de estos dedicamos a comer. Pero hasta un 50% de lo que ganamos podemos gastar con sueldos bajos, por no hablar de quienes perciben rentas mínimas, en cuyo caso ni siquiera les llega para alimentarse un mes. En el momento actual, con la crisis maltratando a muchas familias en forma de recortes en sueldos, mínimas prestaciones sociales o subida de gastos corrientes, el presupuesto empleado en comer es un objetivo difícil de controlar. Se precisa la vuelta urgente a los potajes.

Hace poco escribía su columna bajo el titular “Garbanzos” José Manuel Benítez Ariza, aludiendo a que no hace mucho estábamos poniendo mesas con productos elaborados tipo gourmet, olvidando en nuestras cocinas aquellas ollas de legumbres de toda la vida, que por cierto, salen a un coste irrisorio por persona (entre 2-4 euros),y llevan de todo.

Pues bien, una de las recomendaciones de los expertos es añadir carnes (no tienen por qué ser caras) o pescados de temporada a estas legumbres, arroces o pasta, consiguiendo que los platos sean completos y además muy ricos en toda clase de nutrientes, convirtiéndose en platos únicos.

Ayer preparé un potaje de judías blancas de Conil para cinco personas, añadiéndole dos muslos de pollo que tenía congelados. Los platos resultantes llevaban proteína de la mejor, además de la verdura del sofrito.

Los potajes son algo entretenidos a la hora de trocear y preparar, y se hace complicado almacenar sus avíos. Pero una vez puestos en el fuego, son lo más rápido y eficaces: todos comen, y si sobra algo, podemos congelar en pequeñas fiambreras individuales.

Con crisis y sin crisis, no deberíamos haber abandonado la costumbre de los dos o tres potajes a la semana, pues éstos admiten diferentes estilos de elaboración, adaptándose a todo tipo de comensal, además de una gran diversidad en ingredientes. España tiene muchas variedades de legumbres y de gran calidad, algunas con denominación de origen.

Un plato de potaje en la mesa nos hace volver a la mejor alimentación sin lujos innecesarios, pero con la seguridad de estar bien nutridos, que no es poco. Los potajes son pequeñas obras de arte de nuestra cocina.

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