El concurso de exorno de los puestos de los mercados municipales es el eje central de la festividad de Tosantos que se celebra en Cádiz desde finales del siglo XIX, y quizá la única de España, que tiene como protagonistas a las plazas de abastos. El pasado lunes, desde muy temprano, los comerciantes inscritos en el concurso ya trabajaban en el montaje de sus puestos, hechos a base de los productos que venden, según obliga el reglamento, que prohíbe al participante vender durante esa jornada. De los dos mercados públicos existentes en la capital gaditana –el Central y el de Virgen del Rosario-, un total de 46 puestos participaron en la prueba (33 y 13 respectivamente), dedicada este año al Bicentenario de la Constitución de Cádiz. (art. 1: «Todos los españoles tienen derecho a un pescado digno»…). Desde 1978 es la Asociación de Detallistas de Mercados Municipales (Asodemer) quien organiza el evento.

El pasado año este blog tuvo el honor de estar en el jurado del concurso, toda una experiencia. En esta edición, ya como público de a pie, recorrimos ambos mercados abriéndonos paso entre el numeroso público que acudió a admirar de cerca el adorno de los puestos. Últimamente el evento se viene celebrando en lunes, por ser día de menor venta, y en la fecha más cercana al 1º de noviembre, fiesta de Todos los Santos.

Por cercanía, acudimos primero al mercado del Rosario (situado en Extramuros, en los antiguos Cuarteles de Varela). Se trata de un mercado moderno, con una treintena de puestos, situado en los bajos de pisos de nueva construcción. Este pequeño mercado, es más parecido a una galería comercial. No obstante, eran muchas las personas que hacían cola por la tarde esperando poder acceder al interior del mercado. Una vez dentro, pudimos comprobar que eran pocos los puestos participantes, que lógicamente acaparaban todas las miradas.

Tras recorrer el espacio interior del mercado del Rosario y hechas las fotos de rigor, cambiamos la batería de la cámara y nos trasladamos en autobús al mercado de Cádiz, en dónde también la gente esperaba poder entrar, con niños de todas las edades. Este mercado, construido en 1837 en el huerto del antiguo convento de los Descalzos, ocupa una gran superficie, y cuenta con una amplia zona libre alrededor de los puestos. Junto a ellos había un gran ambiente y expectación.

En el concurso de Tosantos, los puestos inscritos participan en las modalidades de carnes, pescados, frutas, verduras y varios. Hay que decir que los dos primeros son los más difíciles para crear, pues sus artículos no se prestan a demasiada imaginación, lo que sí ocurre con frutas y verduras, cuyas formas diversas sirven para escenificar mil y una ideas, desde figuritas humanas hasta los más variados objetos. Llamaron nuestra atención los detalles de los monigotes instalados: ropajes bordados, sombreros, cabellos, etc., todo ello con el mérito de su diminuto tamaño. El trabajo e imaginación de estos detallistas,  ayudados por amigos y familiares en el montaje, es digno de admiración. Su esfuerzo contribuye a dar brillo a la celebración de Tosantos, una fiesta que con mayor o menor acierto, nunca debería perderse.

Bocadillos de jamón a 1,5 euros, mercancía rotulada con mensajes sociales reivindicativos, vasos de plástico con la merecida cerveza, familias enteras disfrutando de las coloridas maquetas de escenarios en los puestos, y, junto a una de las puertas, un puesto de caretas de terror para celebrar Halloween, la competencia de nuestra fiesta tan gaditana; al fin y al cabo ambas comparten fecha.

Personalmente creo que la fiesta de los mercados debería centrarse en más actos culturales relacionados con su actividad: la venta de productos de alimentación, su razón de ser, y siempre procurando desarrollarlos en su interior. Alimentarse, además de una necesidad vital, es también un arte y un acto de cariño. El mercado de abastos facilita como nadie el vínculo directo y estrecho del consumidor con los productos frescos, y esa relación crea amistad, compromiso, gratitud y admiración.

Por otro lado, dentro de poco el mercado central de abastos de Cádiz va a experimentar una gran renovación en su oferta, con la incorporación de nuevos puestos de artículos gourmet. La plaza estaba necesitando iniciativas como ésta, que aparte de hacerla más atractiva y necesaria para toda clase de público, ayudan a reforzar su carácter de proyecto moderno y de eficaz revulsivo de la economía de la ciudad.

La fiesta de los Tosantos, fiesta de los mercados gaditanos, es prueba de que éstos están más vivos que nunca, y de que deberían ser el principal proveedor de alimentación, con la filosofía de la proximidad, la calidad y la garantía. Y como lugar de convivencia ciudadana, los comerciantes, clientes e instituciones deberíamos ir de la mano, a través de una buena comunicación.

¡Vivan los mercados de abastos!

Aquí teneis los resultados del concurso:

Más sobre la fiesta de Tosantos: Tosantos de ayer y de hoy ; Tosantos 2011, una feliz odisea