Me llevo a la cocina un CD muy antiguo de Joan Baez con sus viejas canciones tradicionales. Me gustó escucharla bajito, su voz y su guitarra, mientras atacaban los favoritos en la vuelta ciclista a España. Dos kilos y algo más de tomates de Conil tenía, de los que saqué gazpacho y tomate frito (un poco de cada, claro). Freir tomates supone lavarlos, trocearlos, sofreir, añadirlos, freirlos propiamente, pasarlos por el pasapuré y repartirlo en pequeños envases para congelar. Durante la operación que dura unos tres cuartos de hora, le da a una tiempo de pensar, instalados en este amenazante mes de septiembre. Noticiero interno/externo y cocina propia/profesional resumen en esta tarde mi pequeño mundo.

De momento, la crisis nos fastidia pero a otros muchísimo más. En agosto logramos comer juntos toda la familia (extensa) en un establecimiento más que digno y a buen precio. Que hay bares con mala calidad sin preocuparse por ello ni con propósito de mejorar; como también hay camareros que no saben lo que cocinan en su restaurante. Aunque podemos sentarnos en una terraza a tapear de vez en cuando, da apuro hablar de comidas exquisitas y caras, con tantos Gordillos en la parte mediática (que no me preocupan, la verdad), y tantas familias en Cáritas en la parte real (que ponen los vellos de punta). Con 400 euros, necesidad hayla, tiene que haberla.

Empiezan a cerrar muchos locales de negocio, veo que han durado poco;  ¿Merece la pena emprender y sufrir? Los impuestos amenazan. No tener papeles es sinónimo de indignidad; pero tener nómina también justifica ser objetivo de recortes. Las nuevas convocatorias electorales dejan dudas en el clima político, pero a la mayoría indignada le da lo mismo. Sabemos que hay culpas económicas que no se purgan ni se purgarán, que se ignoran con alevosía. En la red social nuestra de cada dia, aparecen titulares parciales, relativos. La ética ha brillado por su ausencia en los últimos años. ¡Qué difícil es estar bien informados!

Al menos quedan buenos cocineros, los de verdad, los que además de saber, aprenden más, trabajan mucho, complacen siempre y no desfallecen en el intento de ofrecer lo mejor. Gran virtud la constancia. Me la pido. Por favor, señores hosteleros, no nos maltraten, sus aceites nos atacan, sus verduras congeladas nos insultan, y sus materias primas mediocres nos ofenden…si se dedican a las papas aliñás, hagan las mejores, que salen muy baratas.

Muchas noticias negativas –político-económicas y de graves preocupaciones de la gente- recorren nuestros medios particulares y públicos en este mes de agosto que anda siempre en sucias chanclas; pero ayer supe que a mi amiga Chari –en el vergonzoso paro- le ha salido un trabajo duro pero de lo suyo. También su marido ha encontrado un contrato de digna sustitución. Son dos buenas noticias en medio de tanta desesperación.

Joan Baez canta a la rebeldía, al inconformismo, a la protesta, mientras mi tomate frito huele que alimenta; él no traga al tomate frito de bote, sino que desea vivir la aventura de su elaboración en mi cocina, en un perol de hierro.

Hoy para mí el mundo se divide en dos: la cocina y todo lo demás.

Joan Baez y Donna Donna