Cada restaurante, bar, mesón, tasca o venta debe tener muy definido su estilo de cocina, y lo deseable sería que los platos salieran lo más ricos posibles dentro de su nivel y su especialidad. Es decir, que si hacen papas aliñás, pues deberían hacer las mejores, de manera que se conviertan en un plato –aunque sencillo- inolvidable. En San Fernando, el bar-restaurante Casa Miguel, con Miguel Angel Lopez Muñoz, su jefe de cocina, demuestra perfectamente su ideología de cocina, sus principios, tanto en lo que dice como en lo que hace. Y sus platos son extraordinarios.

Hace unos días pudimos compartir almuerzo con unos amigos cañaillas que viven fuera y quedaron encantados con Casa Miguel, sus tortillas de camarones y especias de algas, la espuma de mar con boletus y crema de erizos, el revuelto de salicornia con erizos, el embutido de lisa sobre tosta calentita, y el calamar plancha relleno de lomo de caballa, con un sofrito clásico de tomate. Los rollitos de hojaldre con sidra pusieron el sabor dulce y el arroz con leche cremoso confirmaron la armonía del menú degustado. El mensaje de nuestros amigos por Facebook confirmó su impresión: ¡qué bien comimos en Casa Miguel!. Y los precios muy razonables.

Pero quedó pendiente volver al establecimiento por la noche, con idea de disfrutar del pequeño patio, decorado con plataneras y geranios. Buscábamos sobre todo tomar un buen pescado frito, lo que cada vez se hace más difícil en Cádiz, aunque parezca mentira. Y, esta vez con nuestros hermanos, pudimos disfrutar de nuevo de las tortillas de camarones con especias de algas, el revuelto de salicornia, el embutido de mar, las croquetas del puchero (geniales), y el bienmesabe (cazón en adobo auténtico, suave, fresco, perfecto en sus formas y su contenido). El postre, una tarta capuchina sensacional.

En conclusión, tanto en un almuerzo en el salón interior como en una cena veraniega de patio de macetas, Casa Miguel nos ofreció su mejor cocina, que es también mi favorita; a tenor de las declaraciones de Miguel Ángel, que salió a saludarnos eran: cocina de mercado, pocas especias, verdura de huerto propio en Conil, producto mimado y con cierto toque innovador (algas, salicornia, embutidos), por elaboraciones que en nada perjudican a la buena materia prima de estos lugares gaditanos.

 (La foto de Miguel Angel me la ha cedido gentilmente la página Cosas de Comé)