El próximo sábado 25 de agosto, la ciudad de Munich acogerá una jornada de acciones contra el despilfarro de comida. El evento se llama Teller Statt Tonne (Al plato, y no a la basura), y está organizado por Meine Landwirtsschaft (Mi agricultura), Nature Conservation Society Bavaria/BUND, el servicio de la Iglesia protestante para el desarrollo (EED) y Slow Food Alemania. Su objetivo es sensibilizar al público sobre el creciente despilfarro de comida, que ha llegado a alcanzar unos picos del 50% de la comida producida, una parte de la cual ni siquiera ha llegado a la mesa de un consumidor antes de ir a parar al cubo de la basura.

Por ello, el próximo sábado se dará una comida preparada por voluntarios con verduras desechadas por los supermercados por tener pequeños defectos estéticos. El evento de Múnich es una de las etapas más importantes de la Good Food March, con iniciativas en más de 15 países europeos, con una conferencia en el Parlamento Europeo el próximo 19 de septiembre, en la que participarán el Comisario para la Agricultura, Dacian CioloÅŸ, el presidente del Parlamento europeo, Martin Schulz, y el presidente de Slow Food, Carlo Petrini. Políticos y economistas, productores locales y representantes de organizaciones de productores del sur del mundo discutirán las solicitudes y motivos para llevar a Bruselas una Política Agrícola Común más sostenible.

La Good Food March da voz a los ciudadanos europeos que no están dispuestos a aceptar un mundo dominado por el agrobusiness y que, por el contrario, requieren un alimento bueno, limpio y justo para todos.

Por otro lado, aquí, en España, cada vez son más las personas que al cierre de los supermercados acuden a rebuscar comida en los contenedores. No obstante se estima que cada español malgasta una media anual de 163 kilos de comida al año y que los establecimientos de hostelería arrojan a la basura un total de 63.000 toneladas de alimentos anuales. Los supermercados tiran un 20% de los productos que no venden. Y no olvidemos que hay 1.700.000 familias con todos sus miembros en paro, a punto de finalizar el subsidio por desempleo. Pero solo el 20% de los supermercados dona los alimentos a punto de caducar a ONGs o bancos de alimentos, cuando la demanda de comida en estas entidades sociales ha crecido un 45%. Todo esto es muy fuerte.

Tanto por parte de los ciudadanos, supermercados y bares y restaurantes, está claro que el despilfarro de comida debería ser objeto de debate público.

Este tema es interesantísimo, habrá que seguir con él. Y recomiendo un libro: Despilfarro, el escándalo global de la comida, de Tristram Stuart, de Alianza Editorial. Su lectura da las claves de la mala gestión de los alimentos en los países desarrollados.

Más información: www.goodfoodmarch.eu