Siempre me sobra un platito cuando hago arroz. Y ésta no ha sido una excepción, contando con que alguien siempre repite. Se trata de aprovechar muslos de pollo que tenía en el congelador, además de toda la verdura de la nevera, antes de que se deteriorara. Nada mejor que dedicar la verdura sobrante cuando tenemos un proyecto de arroz. Salió riquísimo y con la suavidad justa, aunque bien podría haber admitido un poco de pimienta, pero no fue necesario. Comeencasa lo recomienda.

Ingredientes: dos muslos de pollo de corral, cuatro puerros, una cebolleta grande, un pimiento rojo, medio kilo de champiñones, un vaso de vino blanco o manzanilla, medio vaso de tomate frito casero, un vaso de arroz bomba (250 g), tres-cuatro vasos de caldo casero, sal y aceite de oliva virgen extra.

Para el caldo: un caparazón del pollo, varios cuartos, un ramillete de apio, dos zanahorias y resto de los puerros.

Elaboración: limpiar y trocear los champiñones y regarlos con un poquito de zumo de limón. (Los tallitos pueden aprovecharse o no según gustos).

Deshuesar los muslos de pollo, dejando los trocitos pequeños.

Lo primero, en la paellera hacer un sofrito con aceite, cebolleta y los puerros, dejándolos unos diez minutos. A continuación, añadir el pimiento rojo y dejarlo pochar junto con el tomate frito. Cuando estén, poner los champiñones troceados y el vaso de vino otros diez minutos, y al final, añadir el pollo con algo más de vino, para que se haga otros veinte minutos.

Mientras tanto, el caldo de pollo estará hecho y caliente. Por ello, añadir el arroz al preparado, el caldo y por último corregir de sal. Todo ello 10 minutos a fuego fuerte, 10 minutos medio y 10 minutos de reposo.

El arroz salió genial. Y está claro que los champiñones le van estupendamente al pollo.