La celebración de las regatas 2012 en Cádiz dejaron la ciudad saturada de público, gente que buscaba desesperadamente donde almorzar, donde cenar, aunque dentro del recinto portuario hubiera algunos establecimientos de hostelería. Nosotros tuvimos visita de nuestros primos de Huelva, que venían con dos niños de 3 y 6 años. No era cuestión de llevarlos a cualquier sitio a comer. Y, está claro que acertamos en la elección del sitio: Rayuela en calle Sopranis, 19, un pequeño local con mesitas fuera y poco espacio dentro, regentado por Sergio, Olga y Luis Alberto (muy buen cocinero). Allí tuvimos la oportunidad en su dia de asistir a talleres de carne argentina y de ceviche peruano. Buena cocina.

Lo mejor fue llegar cinco minutos antes de abrir (el horario, desde las 21 horas), pues fuimos los primeros. Los niños empezaban a estar cansados y a tener hambre, y ya se sabe que en estos casos hay que actuar con rapidez, antes de que empiecen a ponerse nerviosos. Además, soy muy jartible en esto de alimentar a los pequeños, no me gustan que coman cualquier cosa.

Éstas son las cosas que pedimos el dia de marras: salmorejo (excepcional), unas croquetas del puchero y un atún casi crudo con verduritas muy rico, eso para los adultos. Para los pequeños, unas pavías de merluza fritas –pero de calidad y bien fritas- con las que disfrutaron, y unas empanadillas de berenjenas de las que ya he hablado en más de una ocasión, hechas en casa… todo riquísimo. El caso es que los niños compartieron el salmorejo (sobre todo Jaime, de 3 años), así como las croquetas.

Fue un acierto escoger el lugar. Los niños comieron sin parar, sin tener que insistir, nosotros pudimos hablar mientras ellos comían, y, la noche tenía la temperatura ideal –ni frío ni calor- pues nos sentamos fuera del local. Y, además, la basura –había huelga- no se notó por ningún sitio.

No todos los establecimientos ofrecen platos apropiados para niños que no lleven patatas fritas o carnes indefinidas. Rayuela sí es lugar para ellos.