Me habría gustado ver la cara de Juan Clat “Fragela” (Damasco 1655-Cádiz 1756), al encontrar este montaje en la que fue una de sus casas, hoy alquilada por la BIMAC 2012 para la exposición “Ahora la mar”, organizada en Cádiz la semana pasada. Él, que hizo su gran fortuna gracias al comercio por el atlántico y que subía a las torres miradores de este edificio de Plaza Argüelles, 3, en Cádiz, para divisar el regreso de sus barcos cargados de mercancías. Lo explico: en una una de las habitaciones de la planta baja, tal vez la que utilizaba Clat como despacho-biblioteca, se instaló –entre otros montajes- esta “performance”, obra del Colectivo artístico gaditano “La Lavadora”, que incluye entre otros objetos una tortilla, todo un símbolo playero gastronómico, inmortalizado en esta expresión vanguardista. Fue un hallazgo para curiosos como nosotros, metidos a investigadores de tortillología y a críticos advenedizos de arte.

El colectivo “La Lavadora” está formado por los artistas Mauro Bonilla y Marta Herrera. Su montaje escénico, incluye sobre un suelo de arena de playa, una butaca de skai decorada a rayas, una lámina estilo naif-retro del bañista, un teléfono de teclas ya anticuado y la tortilla de patatas, que, aunque pegada a la pared, le atribuimos un rol principal para exhibirse al público.

Dice Wikipedia que una performance o acción artística es una muestra escénica que lleva provocación o asombro, y que está ligado al «happening, al movimiento fluxus, body art y al arte conceptual», (vayan apuntando los palabros), siempre relacionado con las artes plásticas o arte en vivo. La tortilla de patatas forma parte ya de los circuitos artísticos más vanguardistas. Dentro de poco veremos a los expertos galeristas de arte opinando sobre su tamaño, colorido, textura y fuerza expresiva hiperrealista.

Arte contemporáneo, anacrónico y rompedor en esta bella casa barroca, que habla de expresiones plásticas, constructivistas o surrealistas… pero la tortilla de patatas tiene tal personalidad que pone el contrapunto cercano, sencillo, realista, playero y definidor del gusto, marcando tendencias, por ser el mejor parámetro del arte de la gastronomía, sobre todo de los que van a disfrutar el mar, objetivo de esta exposición.

Quede aquí este testimonio de símbolo cultural para un plato tan exquisito como poco elitista. El arte debe llegar a todos los estómagos. Seguro que a Fragela le encantaban las tortillas de patatas, por eso llegó a los cien años.

Más información: Bimac 2012

nota: la imagen de Fragela viene en el folleto de la exposición, pero ésta imagen la he tomado del blog Cádiz más cerca que la mar.