En Cádiz, buen vino y mejor aceite se disfrutan en plena calle. Nada de ambiente elitista ni de aula de cata aislada, académica, monocolor, cerrada y silenciosa. La tarde con poniente en esta pequeña ciudad se vive en directo probando los frutos de viñedos y olivos toledanos. Así ocurrió el pasado jueves, en la gaditana Plaza de San Agustín, junto a la iglesia del mismo nombre que costearan familias de comerciantes de Indias en 1647, y cuyo muro amparó una cata de vinos tintos y aceites de la Bodega Pagos de Familia Marqués de Griñón, bajo el singular nombre de Callencata. Organizó la tienda especializada Magerit Vinos y Cavas, referencia en publicaciones especializadas para nuestro orgullo, con su gerente Josefina Armenta. La logística corrió a cargo del restaurante Abuela Elfrides, propiedad de Fabian Vidusi (argentino, 13 años en Cádiz), dirigiendo la cata Eloy Ramírez, toledano, responsable de Cuentas Nacionales de Marqués de Griñón. Esta cata es la última del ciclo de primavera que organiza Magerit. Fue una agradable experiencia, realizada sin ánimo de lucro.

Carlos Falcó y Fernández de Córdova crea en la finca familiar desde 1292, situada en Malpica (Toledo) las Bodegas Pagos de Familia Marqués de Griñón. Para su primer proyecto, un Cabernet-Sauvignon, estudia previamente el suelo descartando variedades autóctonas (uvas garnacha o tempranillo). El apasionado propietario, cosecha en 1974 las primeras cepas, crecidas con el riego de goteo, algo inédito en los viñedos mundiales. En 1991 planta uva Syrah y al siguiente Petit Verdot, ambas desconocidas en las tierras españolas, llegando a conseguir en 2002 la denominación de origen única de viñedo, Dominio de Valdepusa, uno de los pagos de la bodega, que representa una agricultura sostenible con los recursos naturales sol, agua y suelo y respeto al paisaje. Hoy, la tecnología camina junto a la tradición. El pago cuenta también con almazara propia, y en 1996 se comienza la explotación olivarera, en pequeña producción pero de alta calidad.

Catas: Vino Cabernet Sauvignon, el de más importancia comercial e histórica (citado incluso por Columela). La bodega le dedica 3560 Ha, 50 viñedos, con 350.000-400.000 botellas, de las que 2/3 partes van a 45 países. Es el vino de menor complejidad, de 2005, vino joven. Intensidad alta, 16 meses en barrica de roble francés, intenso, sedoso, armónico, crece en zona de caza mayor, muy untuoso. En su cata, ofrece sensaciones de menos a más, se va abriendo, apareciendo aromas de vainilla y sabores frutales al final. Gran elevación alcohólica.

El segundo vino de Marqués de Griñón, Syrah, también de capa media alta, lleva olores de frutas más licorosas, igual tiempo de barrica, necesita 2-3 años para aguantar luego en botella de 8 a 10. Pertenece al grupo de los llamados vinos de guarda. Es más equilibrado y ligero que el anterior. Marida muy bien con pescados como el bacalao, es potente y más delicado en nariz, de 2006. Lleva mucha madera.

El tercer vino, Petit Verdot, el de más trabajo, de uva más delicada, oriunda de Burdeos, que según investigaciones se daba en el delta del Ebro y los romanos llevaron a Francia. De mucha más complejidad, es el de más fuerte capa. Se cultiva cerca de la localidad de Navalcarnero, en suelo de pizarra y con muchas horas de sol, en pequeño viñedo.(Este vino me encantó por su suavidad, su redondez).

El cuarto vino, de uva Garnacha 100%, (uva extremeña, para dar color a los vinos), se trata de un experimento con uva más madura de lo normal, es un recién nacido, del que solo han salido 1.600 botellas, con la denominación de origen Vinos de Madrid. Necesita mucha oxigenación, más que el anterior. Con 30 meses de barrica. Aromas a frambuesas y aromas lácteos.

Pasamos de vinos a aceites, con Oleum Artis, visualmente de color dorado brillante. Nos sorprende su aroma, que delata suavidad y compleja cremosidad, a base de las mejores aceitunas de la variedad Arbequina. El segundo, MG Picual, huele y sabe a tomate, y lleva el intenso picor a nuestra garganta. Frente a una cifra de 80-90 mg/litro de polifenoles, los aceites MG contienen de 400-440 mg/litro, lo que les convierte en un producto de altísima calidad para el paladar y la salud.

Finalizó la cata, continuó el trasiego del bar de la Abuela Elfrides, se recolocaron las mesas y ajustaron sus ritmos los atentos camareros. Los asistentes hacen grupos de amistad.

Gracias a Eloy por hablar en Cádiz de los buenos vinos de Toledo, y gracias a Josefina por su profesionalidad, atención y estilo.