Muestra Gastronómica “Tapa de atún de Almadraba”, Conil

Yo como siempre, con mi obsesión por los olores y el escamondado. Pero limpieza, blancura, buen olor y claridad es lo que uno siente al llegar a Conil, la huerta de la provincia gaditana. Por eso me encontré allí tan a gusto. Ayer viernes a media mañana nos dejamos ver por la Muestra Gastronómica “Tapa de Atún de Almadraba” en su IV edición, preludio de la Ruta del Atún, organizada por el Patronato Municipal de Turismo y que se celebrará del 25 de mayo al 10 de junio. En esta jornada, la de la muestra al público, los treinta y dos establecimientos participantes elaboran otras tantas tapas de atún en sus módulos instalados en los alrededores de la Torre de Guzmán, un símbolo de Conil.  A partir de hoy dia 26 y hasta el 10 de junio,  ofrecerán en sus propios locales una gran variedad de preparaciones del túnido recién llegado a nuestras costas. Un lujo.

La cosa empezó a eso de las 13,30 con un ronqueo público que despertó el interés de visitantes. Los bajitos por lo visto no vieron nada…. Nosotros llegamos una hora después y ya era dificultoso adquirir tickets para cerveza (1 euro) y tapas (1,50 euro). Las colas eran notables y algo anárquicas. Una turista del norte me dijo que no comprendía cómo iba aquello….Según comentarios del personal organizador, este año la jornada se había desmadrado en público, multiplicándose la asistencia de tapeadores. El atún va haciéndose un hueco en gastronomía de calle.

Proyectamos tres tapas y tres cervezas para cada uno. Y realmente era difícil moverse por allí, por el calor que te daba de lleno y por el poco espacio disponible para andar.

Comenzamos con el atún de Petri, de la Venta Melchor: un filetito en escabeche muy suave con pimientos aliñadosl, que no disfrazaba el sabor del túnido protagonista. Una tapita rica, fina, fresca y suave. Ideal como entrante. Y en la trastienda del quiosco, Petri con una inmensa cazuela con pimientos aliñados. Y ella como siempre, con gorrito y mandil a juego….una mujer que nunca pierde la compostura. Juan Carlos, de relaciones públicas, ideal.

La segunda tapa fue el llamado “Fajín de atún confitado con salsa de yogurt”, una especie de crèpe conteniendo el filetito, tal vez falto de sal a mi entender, pero una maravilla de textura y facilidad para degustar en las condiciones precarias de una feria de este tipo.El nombre del establecimiento: La Almazara.  Aquí también las tapas salían vertiginosamente. Este módulo estaba lleno de gente

Y la tercera tapa fue elegida al azar: del Bar Cádiz 11 (por estar situado en la calle del mismo nombre). Consistía en una empanada-hojaldre de atún. Una maravilla, se servía calentita; una tapita que llegaba a todos por su sencillez y cercanía. Hay que decir que lo más difícil era hacerse con la cerveza, pues las tapas salían constantemente y se dispensaba con gran rapidez y eficacia. El personal tras el mostrador, una maravilla.

Es curioso como el público de esta Ruta del Atún de Conil, al menos en su primer dia, estaba formado en su mayoría por gente muy joven, que saboreaban con soltura este maravilloso manjar almadrabero que tanta historia ha dado a la villa conileña. Al poco rato comenzaron las actuaciones musicales, aumentando el buen ambiente, ayudado por las temperaturas algo altas. Entre los asistentes, saludamos a varios amigos relacionados con la gastronomía gaditana.

Las tapitas de esta muestra estaban muy bien presentadas, adaptadas sin duda al momento, para ser servidas al aire libre. Nos quedamos sin probar una hamburguesita presentada por el Hotel Fuerte Conil, que se convirtió en la tapa más famosa.  A partir de hoy, cada establecimiento ofrecerá su propuesta,  participando con ella, el próximo 29 de mayo, en el concurso de recetas de atún. Fue una pena no poder degustar las tapas del resto de establecimientos.

Realmente Conil es una ciudad inmejorable para degustar, oler y sobre todo respirar. Dejad que los jóvenes se acerquen al atún.

Más información: www.turismo.conil.org