Hacer una salsa casera para la carne con cebolla, ajo, puerro, zanahoria y coñac hace unos años no sería noticia. Pero hoy dia quien cocina como Dios manda, a diario, con productos frescos, sin precocinado y con suficiente variedad en el menú es minoría, al menos en las grandes ciudades (nótese como en los pequeños pueblos no existen obesos…).Mi amiga Conchi, cocinera de base tradicional, recopila sus recetas en el disco duro de su ordenador, y este dosier de valor incalculable lo envía a sus hijas estudiantes cuando salen fuera, describiendo las elaboraciones paso a paso, para que no haya duda y para que aprender a cocinar se haga agradable, fácil y gratificante. Por eso hoy es noticia, porque transmite la buena cocina, la de verdad, sin influencias nefastas de la cocina de plástico, rápida, artificial, desprovista de sabores y con aditivos inconfesables, todo en aras del puñetero tiempo.

Su abuela le enseñó a cocinar, en la localidad sevillana de La Puebla de los Infantes, famosa por su especial léxico autóctono. El caso es que se especializó en cuchareos y guisos. En su casa siempre siguió la norma de que hay una sola comida para todos. Sus hijas de pequeñas adoraban el pisto de verduras y los guisantes con jamón. No admite los precocinados ni la bollería industrial. Para algo están los bocadillos escolares hechos en casa. Fríe tomate al estilo tradicional, con ajo, cebolla y pimiento. En fín, es una cocinera de ley.

Conchi tiene recopiladas sus recetas más frecuentes, las que componen el menú semanal de su familia,  las mismas que envía a sus hijas (por ejemplo, a Elena, que está en Manchester) y a los hijos de sus amistades. Albóndigas, berenjenas rellenas, pisto, migas, hamburguesas caseras, lomo a la sal (con limón, pimienta, albahaca y tomillo y lonchita de tomate), puerros envueltos en jamón serrano y bechamel con queso y al horno….y un antiguo guiso de bacalao en amarillo con un majadito y un huevo cuajado o las tortillitas de bacalao. Todo bueno, porque todo está bien hecho en casa.

Lo importante es honrar los valores de la cocina diaria, de los sabores verdaderos,  de los productos frescos con todas sus propiedades, aunque la elaboración lleve su tiempo y trabajo, y para que no se pierda ni se olvide. El recetario de los mejores platos se recoge, se recopila, se archiva, fotografía y se transmite con orgullo. A través del correo electrónico, se asegura hoy dia el boca a boca didáctico de la cocina.

Su hija Elena –en Manchester- no para de hacer tortillas de patatas ante el éxito obtenido entre sus compañeros de facultad. Su madre le colocó en cada esquina de la maleta ajos, aceite de oliva virgen extra, y algún choricito de la tierra. El ejemplo de Conchi debería enganchar y captar más y más seguidores que desean comer bien. Y la cocina de diario necesita hoy más que nunca buenos valedores.

Señores, hay que cocinar todos los días.