Un local con pocas mesas, donde la reserva delimita un primer o segundo turno de comida, algo extraño en la hostelería gaditana. Pero luego lo comprendimos: aquí hay siempre lista de espera de mesas. Y es que desde que nos sentamos en el Restaurante San Antonio, situado en la céntrica plaza de su nombre, comenzamos a disfrutar sin interrupción. Queríamos probar su carta del Bicentenario, un menú compuesto por dieciséis platos variados, adaptados a recetas e ingredientes del Cádiz del Doce. Esta carta es sin duda un gran trabajo del cocinero, o mejor dicho, de la cocinera, que creo que se llama Lumi.

Comenzamos con una crema de castañas que me pareció asombrosa, y una textura de lo más cremosa. Seguimos con una sopa de almondiguillas de una carne suave y jugosa en rico caldo casero; unos calamaritos guisados con patatas paja de buena calidad, elaboración y presentación. Pero las tortillas en salsa nos encandilaron. Riquísimas. Siguió el arroz con tasajo en cazuela, un arroz con tomate con sabor tradicional, exquisitamente casero (difícil en estos días que corren). Terminó la carta con un turrón de Cádiz (muy bueno) y un pudding de papa, muy bien conseguido.

La carta de platos del Bicentenario ofrecida por el Restaurante San Antonio estuvo más que a la altura de lo esperado: sabores suaves, productos e ingredientes de calidad y emplatados clásicos. Es la comida que nunca te sienta mal ni te deja pesadez ni mal recuerdo, porque buen producto y buen cocinar cabalgan juntos. Eso es lo que yo llamo comer bien y punto.

Todo: salsas, carnes, pescados, patatas fritas, condimentación, todo era agradable. Tal vez porque esos sabores eran los que habríamos degustado en casa. Desde luego la cocinera consiguió entusiasmarnos.

No conozco cual es su clientela, pero desde luego a nosotros, gaditanos mediopensionistas, ávidos buscadores de sabores naturales e inofensivos, nos enamoró. Se trata de una cocina hecha con cuidado, con esmero, con detalle.  Además, esta carta doceañista se renueva cada cierto tiempo, razón de más para alabar el trabajo de este restaurante. Solo una pega: echamos de menos algún tinto de la provincia de Cádiz.

Un buen lugar para comer bien. Y eso tengo que contarlo. Este post va dedicado a mis primos y amigos que viven fuera de Cádiz. La cocina del San Antonio funciona de maravilla.