Un buen plato de potaje no tiene por qué ser excesivamente fuerte, graso o indigesto. Es más, la elección de las legumbres es lo más importante, pues hay una gran variedad de ellas en nuestro país y cada una es especial. La alubia planchada tiene lógicamente un grano de forma plana, de tamaño mediano y plano. Son pequeñitas. Se dice de esta legumbre que su calidad depende de la zona de siembra, pero que cuando sale buena, pocas la superan en sabor y finura de su piel. Se cultiva principalmente en León.

Este potaje salió riquísimo, aunque la receta es de lo más sencilla.

Ingredientes: 250 gr. De alubias planchadas, un cacito de aceite de oliva virgen extra, cinco o seis rodajitas de chorizo casero y blandito (tipo puchero), un ramo de acelgas de huerto (la encontré en una frutería de Cádiz), una cucharada de pimentón dulce, medio vaso de salsa de tomate casero propio, un pimiento verde, cuatro ajitos y sal. Para cocer las alubias utilicé un hueso de jamón pequeño y una hoja de laurel.

Dejar las alubias en remojo la noche anterior. A la mañana siguiente escurrirlas y reservarlas. En una olla mediana ponerlas a cocer con el hueso de jamón y el laurel, alrededor de una hora, añadiendo agua fría una o dos veces. Tirar el hueso. En sartén aparte hacer un sofrito con el aceite, el pimiento verde troceado y los ajitos y cuando estén pochados añadirlo a las alubias y seguir con la cocción. Añadir las acelgas limpias y troceadas, el tomate frito y la sal. Dejar todo como una media hora a fuego medio, y diez minutos antes de retirar, poner el chorizo en rodajas.

Este potaje salió verdaderamente exquisito.