Ya están aquí… Bueno, ya hace tiempo que existen. Pero solemnemente anunciaré: “Y la cocina creó la tortilla, y el hombre vio que era buena”. Luego, enmedio del caos, falta de tiempo, y ocio mal aprovechado, surge un ejército de clones de tortilla, dispuestos a conquistar las mesas de los humanos de la República de la Gran Cocina Auténtica. Esto no es ciencia-ficción, es Star-Tortillas Precocinadas.

Y aparecieron clones nominados en los foros de internet por sus buenos efectos visuales, aunque se les concedió también el premio a su pésimo guión, su mediocre contenido (¿les suena?). Son un movimiento separatista, formado por centenares de planetas-supermercados, miles de alianzas de marcas comerciales que amenazan la galaxia de la tortillología universal hand made, un mundo sin agujeros negros, donde todo es armonía, placer, salud y amistad, aunque ensucie la cocina. Solo espero que sus ataques nunca pongan en peligro la República Independiente de nuestra genuina tortillología, porque además contribuyen al ahorro en los presupuestos.

Son clones envasados en plástico, guerreros venidos de Carrefour, Hipercor, Mercadona, Dia, Hiperdino, Alipende, Dhul, etc., planetas cercanos cuyas tortillas precocinadas producen opiniones a favor y en contra, con su composición marcada en la etiqueta, la mayoría con un conservante controvertido, que empieza por E, y que al principio ni huelen. Al parecer, estas tortillas clones han mejorado su imagen en los últimos años. Y aunque se les exalta en las redes de la galaxia gastronómica, hasta los internautas más frikis declaran públicamente preferir la tortilla de sus madres o abuelas, incluso estarían dispuestos a hacerla. Las armas de la tortilla casera son invencibles.

Con este alegato quiero conjurar el peligro de futuros ataques, encomendando la seguridad espacial al caballero Monforte, decano de la Facultad de Tortillología, y guardián del tesoro tortillológico, quien vencerá con su palabra y sus quince magníficas naves en la República Gaditana. Pero las armas más certeras son sin duda el aceite, las patatas y los huevos, trilogía de esta guerra de mundos, que debe estar disponible junto a la sartén y nuestro trabajo, para no ser conquistados por estos clones guerreros, sucedáneos resultones de nuestra tortilla casera. Comienza la aventura.

No obstante hay algunos clones buenos: son los encuadrados tecnológicamente en la 5ª gama de alimentos, o alimentos preparados y envasados en atmósfera protectora o vacío y sometidos a temperatura de pasterización. Por su gran proceso de conservación, estos clones no necesitan conservantes. Son clones de armas autorizadas, dignas,  que atacan con las mejores razones, no con el cutrerío, para ser una alternativa a la tortilla casera. Pero siguen siendo clones, porque el sabor de una tortilla de casa no la tiene cualquiera.

Caballero Monforte, cuéntelo por favor. Y que la fuerza le acompañe.