No me podía imaginar que este plato estuviera tan rico. El secreto está en dejar cocer lentamente el tomate, que va tomando el gusto del choco y viceversa, resultando al final un poco más ácido e intenso de lo normal. El tomate, siguiendo mis principios, era totalmente casero, pero mereció la pena. Y el choco era de los buenos, de los que parecen gelatina al cortarlos.

Ingredientes: un choco de 1 kg-1,5 kg, una cebolla, un pimiento verde, dos ajitos, un vaso de vino blanco, un kilo de tomates, comino, pimentón y orégano.

Primero sofreir la cebolla, el pimiento verde y los ajitos en aceite hasta pochar. Cortar el choco en tiras y añadir al sofrito, con fuego medio unos 10-15 minutos. Añadir el vino y dejar otros 10 minutos. A continuación, añadir el tomate pelado y cortado a trozos grandes, más la sal, el pimentón y el orégano, y dejar a fuego fuerte hasta espesar la salsa (unos cuarenta minutos más o menos).

Está muy rico.