El pasado sábado 24 de marzo pasamos la jornada de mañana en el Parque Natural Marismas del Odiel de Huelva, con objeto de llevar a cabo una actividad medioambiental de mantenimiento y conservación. Se trataba de realizar junto a otros 40 voluntarios de la Fundación Cajasol, procedentes de Sevilla, Huelva y Córdoba, la extracción de plantas invasoras en la zona del espigón, junto a las arenas de la playa. La deseada lluvia hizo acto de presencia afortunadamente para el paraje.

La persistente sequía de los últimos meses impidió la reforestación prevista, pues la falta de agua no garantizaría que las plantas sobrevivieran al verano. Por ello, se propuso como actividad la extracción de plantas invasoras, en concreto la llamada espinazo del diablo, que se reproduce con gran rapidez, amenazando seriamente a las especies autóctonas de la zona, de crecimiento más lento. Se hacía necesario extirpar la planta entera, de raíz, mirando incluso debajo de las piedras.

Las plantas de un paraje natural se clasifican en nativas o autóctonas, introducidas, adventicias y naturalizadas. Las especies exóticas invasoras (animales, hongos y plantas) son introducidas, transportadas y liberadas, en lugares distintos de los que les son propios en origen, adaptándose y adquiriendo la capacidad de ser invasoras. Estas especies representan una de las más graves amenazas para la conservación de la biodiversidad, el bienestar socioeconómico y la sostenibilidad, no sólo en el medio natural sino también en las ciudades.

Marismas del Odiel, con una superficie total de 7.200 Ha. es desde el año 1983 Reserva de la Biosfera y desde 1984 Paraje Natural. Pertenece al término de cuatro municipios onubenses: Aljaraque, Gibraleón, Huelva y Punta Umbría, que suman 220.000 habitantes, el 50% de la población de la provincia. Su territorio –a excepción de la isla de Saltés, con 500 Ha- es de titularidad pública. Alberga especies de gran interés como la espátula, que aquí se reproduce en la mayor colonia de Europa junto con el Parque de Doñana. Gracias al programa “Marismas del Odiel a la orilla de mi casa”, se intenta acercar el parque a la ciudadanía onubense y sobre todo a la población infantil.

En otros tiempos las zonas húmedas eran consideradas focos de infección para animales y hombres. Una ley de 1918 obligaba a los municipios a desecar lagunas, marismas y otros terrenos pantanosos en pro de la salubridad pública. Hoy son zonas de gran valor a proteger por su riqueza medioambiental en especies animales y vegetales y por los distintos hábitats que albergan.

Marismas del Odiel cuenta con 1100 Ha de salinas industriales. En la zona conocida como El Almendral, se encuentra un importante yacimiento arqueológico del siglo XIX a.C. Alberga también una gran superficie de bosque mediterráneo, con alguna zona actualmente en repoblación y recuperación. Entre los años 85 al 94 se plantaron alcornoques, algarrobos y pinos (los de crecimiento más rápido). Algunos eucaliptos se respetaron por albergar rapaces en cría, como milanos y ratoneros, etc.

El parque natural Marismas del Odiel es de los más dinámicos en su crecimiento y evolución (crece de 20-30 m al año). La construcción del muro de defensa (25 km) provoca movimiento en los arenales, formando una nueva playa de 15 km. Sin embargo el aumento del paso de visitantes por esta zona está produciendo gran cantidad de residuos, lo que supone un problema para la conservación de este paraje natural, auténtico pulmón de Huelva.