Creo que todos estamos de acuerdo en que a estas alturas de los tiempos, la sociedad necesita regenerarse, para salir de la decadencia moral, por acción u omisión. En Comeencasa más de una vez hemos contado cosas buenas, buenas ideas, buenos ejemplos, que empiezan lógicamente por la cocina y la alimentación. Para el tema del mes he seleccionado cinco,  dos de Sevilla, dos de Cádiz y uno internacional. Pienso que son todos estupendos y que muestran que hay gente e ideas positivas que pueden cambiar nuestro pequeño mundo de cada dia.

CASO UNO: La Guardería Virgen del Refugio, de Sevilla, enseña a comer a los niños pequeños. Pero no solo a acostumbrarse a los diferentes sabores de los alimentos, sino también a sentarse a la mesa, a utilizar correctamente los cubiertos y a valorar el plato que tienen por delante. La guardería se encarga de ir introduciendo nuevos productos a los niños en la etapa llamada jardín de infancia, previa a preescolar.

CASO DOS: La Asociación El Enjambre , de Sevilla, es una entidad sin ánimo de lucro, vinculada a los huertos urbanos del extrarradio de Sevilla capital. La unión busca el aprovisionamiento de los productos del campo, producidos de modo sano, justo y sostenible. Esta iniciativa es un ejemplo a seguir en la filosofía de valorar la tierra, su trabajo y lo que comemos gracias a ella. Verduras y frutas de temporada, a precios asequibles y de cercanía. Los huertos urbanos son una bocanada de aire fresco en una ciudad grande como Sevilla, llena de grandes supermercados de alimentación.

CASO TRES: La comida de una madre gaditana viaja cada diez días a Madrid, a través de una buena empresa de mensajería. El destino: sus dos hijos, dos chicos estudiantes, que a la hora de comer se sentirán como en casa. Filetitos, guisos de chocos, croquetas o papas aliñás, son sabores que traerán el cariño y el apoyo del hogar, donde se come como en ningún sitio. Es un buen ejemplo de trabajo para no romper esa relación familiar con la comida que une también las vidas de sus habitantes aunque haya muchos kilómetros de distancia por medio.

CASO CUATRO: El Colegio Argantonio de Cádiz ha puesto en marcha un proyecto de cocina para sus alumnos de secundaria, enmarcado en un programa didáctico por la igualdad de género. Se trata además de cocinar hijos con padres, rescatando las recetas caseras antiguas y tradicionales. De ese modo, ambas generaciones pondrán en práctica la tarea de cocinar sano, consciente y hecha por ambos sexos, poniendo de manifiesto la gran aportación de la cocina en la lucha por la igualdad.  Las recetas elaboradas dentro de este programa por el Colegio Argantonio, se publican en un blog creado al efecto. Enhorabuena a Hilda Martín, la profesora que ha puesto en práctica esta iniciativa, porque esto es un buen ejemplo para las nuevas generaciones.

Y un último ejemplo, que a mí particularmente me está haciendo pensar, es el conjunto de ideas de la organización Slow Food, que preconiza poner en valor lo que comemos desde el principio, es decir, desde el campo y hasta el último destino, el hombre, que vive de él y se alimenta de él. Bueno, limpio y justo son las tres razones que conforman los fundamentos de su fundador, el italiano Carlo Petrini, uno de los personajes más influyentes de Europa.