Hablando hablando, una prima de mi marido -también de Huelva, claro- nos habló de esta receta que hacía su madre en Cuaresma. Se trataba de cocinar las habas antes de que la vaina se pusiera dura, es decir, las llamadas habitas. No lleva demasiados ingredientes y al parecer gustaba mucho en su casa. Y es que este plato llevaba habas sin pelar, solo sin las puntas de los extremos. Al principio, desconfié un poco de las habas enteras, pues temía que quedaran duras, estropeando al final la receta, que además llevaba un choco de lujo. Pues nada, salió estupenda. Damos fe.

Ingredientes para 3 personas: 300-350 g de habitas frescas, 1,5 k de choco bueno, ½ kg de guisantes frescos (chícharos dicen en Cádiz y Huelva), 3 ajitos, 1 cebolla grande, perejil, laurel, aceite, vino blanco, pimentón dulce, comino y sal.

Sofreir la cebolla picada y pochar. Pelar los guisantes y reservar. Picar el choco (no es necesario quitarle la piel), cortar las habas en trozos, sin sacarlas de la vaina, solo cortando los extremos, previo lavado, por supuesto.

En una cazuela, poner el choco y el sofrito unos 15 minutos, añadirle luego las habas y dejarlas otros 10, y a continuación los guisantes. Todo ello deberá cocer junto unos 40 minutos, con el vino, el comino y la sal. El laurel es opcional.

El caso es que las vainas de las habas estaban tiernas y el plato resultó riquísimo.