Cádiz 2012 capital del paro. Eso se recordaba en letreros pegados a muchas señales de tráfico, placas de obras y otros enseres de las callejuelas del centro de Cádiz. Hoy los autobuses son gratis.  A pie, que a las 12,30 es la actuación de Els Comediants en los alrededores de la Plaza de España, cerca del monumento a la Constitución que se conmemora. Gente por un tubo. La Plaza de San Juan de Dios sigue en obras, con trabajadores a toda pastilla, pero las vallas fastidian el paseo de los visitantes y cortando el acceso a los bares de la zona. ¿Venderán bocadillos a los obreros? Todo es incertidumbre. Comienza el espectáculo pero no es nada especial, no transmite. Un artículo de la Constitución dice que el objetivo del gobierno es la felicidad de los ciudadanos….Muchas “performances” tenemos ya vistas por aquí para que llame nuestra atención. Y dicen que han facturado una pasta por la actuación, lo de cobrar ya se verá….. Hace viento de poniente, más frío que ayer. Mejor no pensar. Pero el Ayuntamiento se merece un cosqui por imprevisión y mala gestión. Una charanga interpreta “Paquito Chocolatero”, no te digo….

Mucha gente de fuera. La celebración del Bicentenario apenas tiene contenido, pero a todos les gusta estar en Cádiz. Decidimos ir a comer temprano. Los bares a tope, dentro y fuera de los locales. Muchos carritos y también muchas sillitas de ruedas. Todos están en la calle. Menos mal que encontramos Rayuela, en la calle Sopranis, que allí nos atienden bien. Un descanso en casa para la lectura de la prensa, que esta tarde hay mucho que ver. Ayer se presentó el libro «Torres Miradores de Cádiz», que las recoge todas, un acierto.

No esperamos a que termine la película de la tele. Corremos hacia Cádiz andando, los autobuses a tope. Junto a las murallas, una inmensa pancarta crítica que dice “Plataforma ciudadana ante el Bicentenario 2012”. Y junto a los juzgados, un pequeño grupo concentrado pidiendo la “Custodia Compartida”. Sería bueno esto de que los partidos compartieran los problemas de la gente…  En la Plaza de la Catedral ya había empezado el concierto de la Camerata Vocal e Instrumental del Gran Teatro Falla. El director, el gaditano José Luis López Aranda y el coro, gaditanos voluntarios. La Marcha de Cádiz sonaba en el momento de llegar nosotros. ¡qué buen recibimiento! La plaza también llena. Espectacular la jota interpretada. Me entusiasmo y se me nota. Una niña rubia rolliza me mira con cara de muñeco diabólico con un chupachups en la boca….Y termina la actuación con el bis de la Marcha de Cádiz, dirigida por un niño pequeño (de Cádiz), que con la batuta triunfó al frente de la orquesta, provocando las palmas del público, como en la marcha Radetzky del concierto de año nuevo. Un vecino del Pópulo sale de casa con su caña de pescar. Ropa tendida en las azoteas. Catedral, iglesia de Santiago, casa de Gravina, estatua de Pio XII, han visto ya muchas cosas.

De allí a la Plaza Candelaria, para la primera actuación de la tarde. No cabemos. Menos mal que llevo zapatos bajos. Cante flamenco con Carmen de la Jara, que empieza por tanguillos y los pies se nos mueven solos. Entramos en la confitería La Gloria para hacernos con el Dulce del Doce, pero ya no queda. Una amiga comparte con nosotros bizcocho propio, nos sirve. Algunos con catavinos de manzanilla en la mano en la puerta de los bares. Continúa la cantante con refrito de tangos flamencos y tangos cuasiargentinos con una pareja de baile. Y finaliza por bulerías. Miro la enorme araucaria de la plaza, que custodió a mis padres de novios sentados en los bancos y contando chistes en las noches de verano. Nosotros volvemos a casa, que mañana hay faena. En otras plazas, milongas, salsa y fados.

Este Bicentenario tieso, recortado, irregular, interruptus, moroso, es más gaditano que nunca: edificios, artistas, creadores, música, pasado, ruina, entusiasmo, caña de pescar, director de orquesta, obras sin terminar, gente mirando…. Lo mismo de siempre. Y tesoros sin enseñar. De tarde en tarde, las celebraciones en Cádiz añaden nuevas miradas a la gente, nuevas avanzadillas descubiertas por los forasteros. Sin puente, sin parador, sin castillo de San Sebastián, sin Oratorio (casi), sin estación de ferrocarril…Y en cuanto a Els Comediants, catalanes, que me perdonen pero no han estado a la altura. Aquí sobra arte, genio e imaginación, aunque falten ganas y constancia. Tal vez por eso sigamos siendo la capital del paro en 2012.

 

(Continuará)