Ayer recogí toda la verdura que quedaba en la nevera. Los jueves suelo hacerlo y así limpiamos el verdulero. Se trata de no tirar nada a la basura o tirar lo menos posible. Y ya el viernes, se compra para la semana siguiente. En esta ocasión, además de aprovechar todo lo que tenía, me salió un potaje riquísimo, muy colorido y de lo más digestivo.

Ingredientes: 300 g de judiones de la granja, un hueso de jamón ibérico (esto no es muy de Cuaresma pero es imprescindible), 1 pimiento rojo, 1 puerro, 3 ramas de apio, 1 zanahoria, 2 tomates maduros, un puñadito de piñones, pizca de comino, pimentón dulce, sal y aceite de oliva virgen extra.

Se ponen a cocer los judiones remojados de la noche anterior con el hueso de jamón, por unos tres cuartos de hora más o menos a fuego medio. Hacemos un sofrito con el puerro, el pimiento rojo y el apio, todo muy picado hasta pochar. Sacamos y tiramos el hueso de jamón y añadimos a los judiones el sofrito, dejamos unos cinco minutos; a continuación añadimos la zanahoria picada, los tomates pelados y triturados, el comino, el pimentón, los piñones y rectificamos de sal, dejando que hierva una media hora, comprobando que los judiones están tiernos. Este potaje también puede hacerse con fabes u otro tipo de alubias.

Salió un potaje con un punto dulce muy especial, y nos encantó. Con estas medidas salieron cuatro raciones.