Mi amiga Tubal me envió un pdf con un librito de recetas de La Cocina Tradicional en Chiclana. No sé por qué entre las propuestas escogí ésta, que es de lo más simple, eso dice mi hijo, que eso de tomar patatas en salsa como que no lo ve. Se trata de patatas cocidas en el puré de un sofrito, pero el caso es que están buenísimas, y hay que tomarlas calientes. Serían como la versión invernal de las papas aliñás de toda la vida. La receta que hice tiene algunas variaciones. Ahí va la descripción.

Ingredientes (para tres-cuatro personas): ½ kg de patatas de Sanlúcar, 1 vaso de tomate frito (200 g)m 1-2 pimientos verdes de freir, ½ cabeza de ajos, ½ cebolla,  aceite, sal y medio vasito de vino blanco o manzanilla, y una cucharada sopera de buen pimentón.

Se cortan muy pequeños, los ajitos, la media cebolla, el pimiento verde, y se deja pochar en aceite. Se le añade el tomate frito y el pimentón y se deja un poco más. Se tritura todo el sofrito y se pasa a una cacerola. Mientras, se pelan las patatas y se trocean a taquitos, y se introducen en la cacerola con el puré. Se les añade el vino blanco o manzanilla y se deja un primer hervor, poniéndole un poco de agua (medio vasito) para dejar cocer a fuego lento unos treinta minutos, lo suficiente para que estén tiernas las patatas. Solo queda rectificar de sal.

Es como un guiso de papas, pero a solas. Creo que aquí se consigue dar protagonismo a la patata, sin tener que freirla. Sí está permitido mojar el pan, es un placer.