Pocas cosas hay en la vida tan intensas como la música. Y esas pocas cosas todos sabemos cuáles son. Esta mañana de frío domingo sevillano, con guiris de mapas por la calle, he asistido a un breve concierto coral, formado por los alumnos del II Taller Coral organizado por FESECO (Federación de Coros de Sevilla), bajo la dirección de Javier Busto. El repertorio, maravilloso; el lugar, estética y acústicamente de lo mejor, el convento de Madre de Dios en la calle San José. Y el objetivo: recoger fondos para arreglar el techo de la iglesia que se cae. Y, de camino, entregar los diplomas acreditativos del curso a estas buenas voces.

Javier Busto, es prestigioso compositor y director de la coral de voces blancas kanta Cantemus, de Hondarribia (Guizpúzcoa). Autor de numerosas partituras de música coral y director de orquesta, muchas de ellas han alcanzado gran notoriedad internacional, siendo nominado para los premios Grammy. Sus coros han ganado primeros premios en países como Francia, Alemania, Italia y Austria. Actualmente, tras 37 años dedicados a la dirección de música coral, se ocupa de impartir cursos. En esta ocasión ha pasado por Sevilla para dirigir el Taller coral de Fedeco, desarrollado a lo largo de un corto fin de semana.

El coro comenzó con la pieza El Cordero de William Blake, de John Tavener  (Londres 1944), su obra más popular. Tavener es autor de la misa funeral de Lady Di. El segundo tema pertenece a Nils Lindberg,  autor sueco nacido en 1933, sobre  un texto teatral de Williams Shakespeare. Dante Andreu fue el autor elegido para el tercer tema: argentino, pasa muchos años en España donde crea un grupo de música barroca, y pone música –con motivo del aniversario de la Residencia de Estudiantes de Madrid- al poema “Viaje Definitivo” de Juan Ramón Jiménez. Un himno de alabanza, Jubilate Deo, un tema de misa de Requiem, con joven solista femenina, y Cantate Domino et Benedicite, del lituano Miskinis Vytautas (1954), fueron las siguientes interpretaciones.

La despedida del coro dio participación al público asistente al acto, con el clásico Guantanamera, que, sometido a la dirección magistral de Busto, resultaba completo, motivador y bello para todos los presentes.

A través del Taller Coral, FESECO busca dar a conocer la música coral de nuestro tiempo, y un mundo musical y emocional por descubrir. En esta ocasión, han sido alrededor de 40 voces las participantes en el taller, de diferentes edades y profesiones, siendo la mayoría gente muy joven, que han demostrado su interés y afición a la música coral, transmisora de belleza y emoción.

Hasta el 30 de marzo próximo está abierto el plazo de inscripción para el III Taller Coral de FESECO. En esta ocasión, el director invitado será Dante Andreu, reconocido director, compositor y pedagogo. Las emociones están servidas.

Sonidos cercanos al jazz, blues, música sacra, temas de cine y oración, todas estas variedades se expresaron en las gargantas del Taller de Feseco. Melodías que recuerdan claustros, ciudades y cielos, se convierten en sueños gracias a estas voces bien dirigidas. Y mensajes como el recuerdo, la paz, el amor o la eternidad, llegan a nosotros con la plenitud de la capela y un teclado para dar el tono. Y los sentimientos se exprimen, desnudan y fijan en la melancolía contenida. El poder de la música con voces que se reinventan maravillosas. No miré el reloj en todo el concierto. Mi estómago también escuchaba, pero la cocina pudo esperar.

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