Llevaba casi un mes con verduras congeladas por mí en los cajones de la nevera y me ocupaban mucho sitio (guisantes, habas, judías verdes…). Y se me ocurrió hacer una buena menestra de verduras, con un sabor natural y agradable. Tenía también media calabaza de violín, que es muy dulce. Además, necesitaba olvidar esas menestras congeladas de trozos perfectos y colores vivos pero que no saben a nada. Confieso que durante muchos años tuve que comer mal en la calle por motivos laborales, y ahora tengo que recuperarme. Mientras pueda, evitaré esos malos sabores del congelado.

Ingredientes: 200 g. de habas, 200 g de judías verdes redondas, 200 g de zanahorias, 200 g de calabaza, 200 g de guisantes, 1 vasito de caldo de jamón casero, un ajito, una cebolleta, 100 gramos de taquitos de jamón ibérico, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y vino oloroso viejo (Utilicé Viejo Arrumbao de Bodegas Aragón de Chiclana).

Elaboración: al tener la verdura limpia y troceada, comencé a cocerlas todas por separado, alrededor de 10-12 minutos, para que estuvieran crujientes y conservaran el sabor propio. En cazuela con aceite rehogué el ajo y la cebolleta picaditos. A continuación añadí los taquitos de jamón y los fui salteando. Entonces puse las verduras ya cocidas en la cazuela, el caldo que tenía reservado, la sal y pimienta (poca). Una vez todo esto bien removido, añadí medio vaso de vino oloroso viejo. Sin dejar de mover, dejé unos 10-15 minutos salteando.

La menestra estaba riquísima. A mi hijo le encantó, y como siempre, terminó limpiando el plato. Como sobró un poco, hicimos una tortilla de patatas con este resto.