Durante el dia consumimos alimentos como carnes, pescados, huevos, leche y derivados como yogur y queso.  La suma de ellos constituye a veces una ingesta excesiva de proteínas de origen animal. Pero las proteínas de alto valor biológico no solo se obtienen de los animales, también uniendo vegetales, cereales y derivados, como frutos secos o cereales con leguminosas. Esta combinación es mucho más saludable para nuestro organismo, además de ser más sostenible con el medio ambiente y más equitativo para las necesidades alimentarias de otros pueblos. Eso sí, hay que saber cuantas proteínas necesitamos, pues son imprescindibles para nuestra salud.

La OMS aconseja un consumo diario de 0,8-1 g de proteína por cada kilo de peso, para una persona adulta y sana, recomendando que la mitad sea de origen vegetal (legumbres, cereales y frutos secos). Es decir, una mujer adulta y sana con una actividad moderada, y 60 kg. de peso, necesitaría diariamente 60 gramos de proteína.

Analizando nuestra dieta podemos saber lo que comemos y el contenido en proteínas de los alimentos. Por ejemplo, un vaso de leche entera o semidesnatada tiene 6,4 gramos de proteína, y un yogur 5,5. Dos quesitos o 2 lonchas de queso para fundir, 2,4 gramos. Una loncha de jamón york o pavo lleva 4,5 gramos. Un huevo mediano contiene 8 gramos de proteínas. Un filete de 100 gramos de ternera o pavo o pollo representan 22 gramos de proteínas.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), es muy caro producir carne, por necesitar extensos cultivos de hierbas para alimentar a los animales. Por ejemplo, 10 kg de carne de cerdo necesitan el mismo campo que para sembrar 240 k de hortalizas. Además, está la cuestión de la emisión de gases de efecto invernadero, el transporte de animales  que perjudica tierra y agua, y la producción de gas metano que sale del sistema digestivo de los rumiantes. Se habla de comer menos carne, concretamente se aconseja un dia sin carne. Y en cualquier caso, se debe ajustar la ración de carne a la cantidad recomendada por persona: 125 gramos de carne y 150 de pescado.

Éstas son las propuestas de la página Eroski para una alimentación sana y con la proteína justa:

Son platos que combinan proteínas vegetales, legumbres con cereales o frutos secos. Comer demasiada proteína de origen animal supone ingerir más calorías de las necesarias, grasas saturadas, colesterol y sodio, derivándose enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y problemas renales. También provoca pérdida de calcio por la orina, con riesgo de osteoporosis.

Las proteínas sirven para el crecimiento y la reparación de los tejidos corporales y como constituyentes de ciertas hormonas. Todas las células deben reemplazarse de vez en cuando, y para ello es necesario un aporte de proteínas. Cuando se consume proteína en exceso de la cantidad requerida, se utiliza como fuente de energía, transformándose en carbohidrato. Si no hay suficiente carbohidrato y grasa en la dieta entonces se utiliza la proteína para suministrar energía, faltando para otras funciones. Las dietas bajas en proteínas son propias de los países pobres.

Los niños necesitan proteínas adicionales para el crecimiento (no para las necesidades energéticas). En los primeros años necesitan aproximadamente 2,5 kg de proteína por kg de peso corporal. La carencia de proteína altera el crecimiento y la reparación del organismo, con mayor riesgo de infección.

Fuentes: Eroski Consumer y Fao.org