Por una cocina que se precie, es decir, que funcione en los horarios de comida, pasan infinidad de productos frescos, congelados o descongelados, cuya mala conservación o tratamiento pueden ocasionar serios problemas de salud. Se trata pues de extremar las precauciones al manipular, cocinar y conservar los alimentos. Además de prevenir enfermedades, podemos ahorrar comida en lugar de tirarla.

         No colocar patatas junto a tomates. Los productos que han estado en contacto con la tierra (cebollas) no deben colocarse junto a los más perecederos. Como también frutas y verduras o carne y pescado. Hay que conservarlos en la parte baja del frigorífico. No hay que pasarse con el frío, pues a menos de 10ºC podrían estropearse frutas y verduras.

         Hay verduras y frutas mucho más delicadas. Según el Instituto del Frío del consejo Superior de Investigaciones Científicas, los más sensibles son los frutos tropicales, el tomate verde, el plátano, los pepinos, la berenjena o el melón. Por eso no deberían estar a menos de 10-12º C. Los cítricos van muy bien entre 2 y 4 ºC.

         Pescado y carne, son los más perecederos. Cuatro días nos dura la carne cruda. El pescado fresco solo 24 horas, siendo conveniente abreviar el tiempo entre la compra y la conservación, para frenar la acción de los microorganismos. Hay que conservarlo por debajo de 5ºC, para que los microbios crezcan más lentamente. (Agencia Española de Seguridad Alimentaria), con sus cinco claves para la seguridad de los alimentos de la OMS:

         No mezclar los alimentos crudos y cocinados, conservándolos en recipientes separados por el peligro de contaminación, sobre todo carne y pescado. Para las verduras, hay que lavarlas antes de guardarlas y consumirlas antes de tres días, así como sumergirlas unos minutos en agua con unas gotas de lejía….

Fuente: La Voz de Cádiz.

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